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una pregunta se señala el inicio de una búsqueda y un procesamiento de
información que produce un nuevo conocimiento.
Las preguntas convierten la actividad (energía mental) de la curiosidad
en estructura de pensamiento.
La indagación es un proceso que se da en el pensamiento humano desde
las etapas primeras de su desarrollo. Los niños aprenden a conectar las
experiencias presentes con aquello que ya sucedió antes en sus vidas, y
con aquello que podrían esperar que sucediera. Aprenden: A explicar y a
predecir, a identificar causas y efectos, medios y afines, medios y consecuencias. Así como a distinguir cada una de estas cosas de las otras.
Aprenden a formular problemas y estimados, entre otras destrezas comprendidas en la práctica del proceso de indagación. ¿será que la pelota
está debajo del sofá?; una vez ya le di fuerte y se metió debajo del librero
y no la pude sacar, ¿qué podré usar para sacarla de allá abajo? si la
empujo con mucha fuerza....., ¿qué pasará?.
Las habilidades de indagación son un tipo particular de habilidades dentro del repertorio de habilidades cognitivas, que tienen una significación
de práctica autocorrectiva para el razonamiento humano.
No se puede menos que concordar con Villarini cuando afirma que:
En la concepción de Dewey sobre la relación de la pregunta y
el pensamiento, se encuentra un importante desarrollo en la
pedagogía de Paulo Freire (1.987). Este educador señala que
existe una relación indudable entre el asombro y la pregunta, el riesgo y
la existencia. La existencia es un acto de preguntar. La existencia humana se hace preguntando y este medio es la raíz de la transformación del mundo. Una educación liberadora tiene pues,
en la pregunta y el diálogo su método por excelencia.
Ahora bien, Freire señala, y esta afirmación encuentra amplio apoyo en la
investigación educativa, que la pedagogía dominante es una pedagogía
de la respuesta, o una pedagogía de la pregunta burocratizada. De este
modo se malogra el crecimiento humano y se impide la transformación
del mundo.
Vuelvo a insistir en la necesidad de estimular permanentemente
la curiosidad, el acto de preguntar, en lugar de reprimirlos. Las escuelas ahora rechazan las preguntas, ora burocratizan el acto de preguntar,
con un mínimo de riesgo, con ningún asombro y sin preguntas. Entonces,
la pedagogía de la respuesta es una pedagogía de la adaptación y no de la
creatividad. (Freire, 1.988) Freire insiste, por lo tanto, en hacer del pre-