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las diferencias conceptuales que hay entre ellos y, de esta forma, ser
capaces de relacionarlos e integrarlos metacognitivamente. El alumno no
tiene por qué seguir los pasos que siguieron los científicos, ni llegar al
conocimiento por la misma vía en que en su día se elaboró, sino que debe
reconstruir e integrar los valores, los métodos y los sistemas conceptuales producidos por la ciencia con la ayuda pedagógica de su profesor que
debe, mediante sus explicaciones, hacer comprensibles y contrastables
esos conocimientos.
Supuestos y metas de la educación científica
Como en el caso anterior, desde este enfoque se asume una posición
claramente constructivista con respecto al aprendizaje de la ciencia, si
bien, como acabamos de ver, no se acepta necesariamente el isomorfismo entre la construcción del conocimiento científico y su aprendizaje por
parte de los alumnos. La construcción del conocimiento científico y escolar implica escenarios sociales claramente diferenciados por sus metas y
la organización de sus actividades(RODRIGO y ARNAY, 1997).
Por otra parte, la idea de que el aprendizaje de la ciencia implica una
continua contrastación entre modelos, más que la superación empírica
de un modelo por otro (Pozo, 1994), se acerca más a la hipótesis de la
independencia entre esos diversos modelos o a su integración jerárquica
que al supuesto de la sustitución de unos por otros. Mientras que algunos defensores de este enfoque adoptan los supuestos de la cognición
situada (CARAVITA y HALLDÉN, 1994; KIRSHNER y WHISTON 1997) y
con ellos la hipótesis de la independencia contextual entre diversas formas de conocimiento, otros asumen la posibilidad de integrar
jerárquicamente unas formas de conocimiento en otras, tal como aquí
hemos defendido.
En cualquiera de los casos, desde este enfoque se asume que la meta de
la educación científica debe ser que el alumno conozca la existencia de
diversos modelos alternativos en la interpretación y comprensión de la
naturaleza y que la exposición y contrastación de esos modelos le ayudará no sólo a comprender mejor los fenómenos estudiados sino sobre todo
la naturaleza del conocimiento científico elaborado para interpretarlos.
La educación científica debe ayudar al alumno a construir sus propios
modelos, pero también a interrogarlos y redescribirlos a partir de los elaborados por otros, ya sean sus propios compañeros o científicos eminentes (GLYNN y DuIt 1995b; OGBORN Y Cols., 1996).
Criterios para seleccionar y organizar los contenidos
El núcleo organizador de este enfoque didáctico son los modelos, es de-