Marejadas Rurales y Luchas por la vida CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL y ECONÓMICA del CAMPO | Page 339

314 HÉCTOR B. FLETES OCÓN l MARÍA GUADALUPE OCAMPO GUZMÁN Alcances y retos de los movimientos alimentarios alternativos desde las acciones y perspectivas contaminación de Los Lagos de Montebello por este tipo de cultivos, además de la utilización de agroquímicos en otros cultivos en la región. Se encuentra también problemas de escasez de agua en localidades urbanas. En el caso del maíz, la introducción de semillas mejoradas se hace más bien por productores en zonas de riego principalmente la de Chamic, en donde pueden trabajar dos ciclos al año. Se trata allí de una agricultura de carácter intensivo en agroquímicos. Ante este proceso ciertos productores de manera individual o colectiva ejercen acciones para enfrentar estas contradicciones. Su inquietud nace de las redes sociales a que pertenecen, sea porque trabajan en organizaciones de productores, porque significan la modernización como inadecuada a su racionalidad histórica campesina, o porque detectan una serie de problemas en el ámbito de la producción agrícola y de los alimentos que tienen que remediarse. Estas acciones se pueden agrupar en tres formas principales, a saber: la conservación de semilla criolla de maíz, la diversificación productiva y la operación de mercados locales. Alrededor de 80% de los productores de maíz utilizan semilla criolla entre las cuales se encuentran grano de oro, olotillo, comiteco y tuxpeño (Notas de campo, y Encuesta del proyecto citado, a 155 productores y habitantes rurales de la región). Estas semillas adquieren gran relevancia en la actualidad en el contexto de la inestabilidad creciente en el régimen de lluvias. Con la cualidad de las semillas criollas de tener diferentes periodos para la siembra, maduración y cosecha, ellos tienen la posibilidad de enfrentar las diferentes temporalidades de las lluvias. Las semillas criollas son conservadas porque para los productores significa un grado de autonomía frente a las empresas proveedoras de semillas mejoradas y agroquímicos, además que no tienen que gastar dinero en la adquisición de semillas. También son una parte de su identidad y de su modelo alimentario. Siempre son de mejor calidad las tortillas producidas con maíz criollo que con maíz mejorado, o con harina industrializada. La segunda forma es la diversificación productiva. Cabe señalar que esto se manifiesta ambiguo. La encuesta que se aplicó indica un promedio de 2 cultivos por unidad de producción. Sin embargo, se encuentra a la par un grupo creciente de productores que siembran una variedad de cultivos ya sea en huertos de traspatio, o en parcelas bajo el sistema de Milpa Intercalada con Árboles Frutales (MIAF). Ello significa la instalación desde 10 hasta 70 especies diferentes, en los diferentes casos que encontramos. Estas prácticas contribuyen en la alimentación y en la obtención de ingresos para la familia,