Marejadas Rurales y Luchas por la vida CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL y ECONÓMICA del CAMPO | Page 338
HÉCTOR B. FLETES OCÓN
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MARÍA GUADALUPE OCAMPO GUZMÁN
Alcances y retos de los movimientos alimentarios alternativos desde las acciones y perspectivas
dispersos. El levantamiento zapatista de 1994 reactivó este problema y a la vez
permitió una nueva redistribución de tierra. Aun así, la dinámica poblacional,
y la concentración económica que logran ciertos actores empresariales, han
estrechado las oportunidades de posesión de tierra para una población en
crecimiento. La comparación de estadísticas de los Censos Agrícolas de
1991 y 2007 permite detectar un problema de creciente minifundismo. La
integración del país hacia el mercado de Norteamérica desde la apertura del
TLCAN operó desfavorablemente para el sur del país incluyendo a Chiapas.
Hoy día, el estado contribuye de manera significativa en la población migrante
hacia los Estados Unidos. Los precios reales de los productos agrícolas, en
particular de granos, han ido a la baja, según perciben los propios productores
en diferentes regiones. Del año 2000 al 2015 la superficie estatal de maíz
decreció 170 mil hectáreas. En ese sentido, al viejo problema de la tierra se ha
agregado el de la inseguridad alimentaria, la degradación de los ecosistemas
naturales y la depauperación de las condiciones de vida de amplios sectores
de la población rural y urbana. De ahí que desde diferentes ámbitos se están
ejerciendo nuevas prácticas de producción agrícola de carácter agroecológico,
así como se está trabajando la conservación de semilla criolla de maíz, y la
diversificación productiva.
A continuación vemos el caso de la región de Comitán. Cabe señalar que
al igual que en otros estados, en Chiapas las últimas dos administraciones
establecieron una política de “reconversión productiva”, que dicho en breve
busca la sustitución de maíz y otros cultivos considerados (y construidos) como
no rentables, por otros de carácter comercial y de mayor rentabilidad, entre
ellos tomate, limón persa, piñón y palma africana. Este cambio (un ascenso
de las superficies de estos cultivos) que no obedece solamente a los estímulos
del Estado (pues también participan organizaciones de productores, empresas
consultoras, y organismos internacionales como FAO), ha impactado ya en
una reconfiguración de la agricultura estatal y de la región de Comitán hacia
el monocultivo, la aplicación de semillas mejoradas de maíz, la utilización de
agroquímicos, la tendencia a la lógica de agricultura comercial.
En efecto, en la región de Comitán la superficie sembrada de maíz cayó
en 35 mil ha en la última década. La siembra de tomate (que los productores
ya venían experimentando desde la década de los noventa) se dinamizó a
través de programas de agricultura protegida. Los resultados en tomate han
sido sumamente contradictorios, con numerosos proyectos instrumentados
que tuvieron una corta duración, así como una desatención a la proliferación
de plagas. Se ha reportado por organismos oficiales como CONAGUA la
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