practicado. Le respondí con una carcaj ada y apretándole la mano.
—No m e m olesta.
Me m iró por el rabillo del oj o.
—¿No?
Negué con la cabeza y m e acercó a él para besarm e la m ej illa.
—Bien. Te vas a hartar de oírlo durante los próxim os m eses, pero
dam e algo de m argen, ¿vale?
Lo seguí por los pasillos, las escaleras m ecánicas y las colas de los
controles de seguridad. Al cruzar Travis el detector de m etales, se dispa-
ró una alarm a estruendosa. Cuando el guardia del aeropuerto le pidió a
Travis que se quitara el anillo, este puso caraseria.
—Yo se lo guardo, señor —dij o el oficial—. Solo será un m om ento.
—A ella le he prom etido que nunca m e lo quitaría —dij o Travis
entre dientes.El oficial le tendió la m ano con la palm a hacia arriba; se
m ostró paciente eincluso debim os de resultarle graciosos a j uzgar por
las arruguitas que se le
form aron en la piel de alrededor de los oj os.
Travis se quitó el anillo de m ala gana y lo dej ó en la m ano del guar-
dia. Cuando cruzó el arco de seguridad, suspiró. La alarm a no se había
disparado, pero seguía estando m olesto. Yo pasé sin ninguna incidencia,
después de entregar tam bién m i anillo. Travis seguía con cara de ten-
sión, pero, cuando nos dej aron pasar,relajóloshombros.
—No pasa nada, cariño. Vuelve a estar en tu dedo —dij e, riéndom e
de su reacción desproporcionada.
Me besó la frente y m e acercó a su lado m ientras cam inábam
os por la term inal. Cuando vi la m irada de quienes pasaban a nuestro
lado, m e pregunté si saltaba a la vista que estábam os recién casa-
dos, o si sim plem ente se habían fij ado en la ridícula sonrisa de
Travis, que contrastaba con la cabeza afeitada, los brazos tatuados y los
m úsculosprotuberantes.
El aeropuerto estaba lleno de turistas em ocionados, del tintineo y los
pitidos de las m áquinas tragaperras y de gente que cam inaba en todas
las direcciones.
Sonreí al ver a una parej a j oven cogida de la m ano: parecían tan em
ocionados com o Travis y y o cuando habíam os llegado. No dudaba de
que se m archarían sintiendo la m ism a m ezcla de alivio y aturdim iento