Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Página 356

m irar su alianza sin reparos, no podía evitar sonreír. Sus oj os tenían la expresión pacífica a la que m e estaba acostumbrando. —Cuando volvam os al apartam ento, creo que por fin lo asim ilaré y dej aré de com portarm e com o un capullo. —¿Me lo prom etes? —sonreí. Me besó la m ano y después la m eció sobre su regazo entre las palm as de las manos. —No. Me reí y apoy é la cabeza en su hom bro hasta que el taxi se detuvo delante del aeropuerto. Mi m óvil volvió a sonar, y en la pantalla apa- reció de nuevo el nom bre de America. —Es im placable. Déj am e hablar con ella —dij o Travis, tendién- dom ela m ano para que le diera elteléfono. —¿Diga? —dij o él, esperando el chillido agudo al otro lado de la línea. Entonces, esbozó una sonrisa—. Porque soy su m arido. Ahora puedo responder sus llam adas. —Me m iró de reoj o y abrió la puerta del taxi, ofreciéndom e la m ano—. Estam os en el aeropuerto, Am eri- ca. ¿Por qué no vienes con Shep a recogernos y así podrás gritarnos a los dos de cam ino a casa? Sí, durante todo el tray ecto hasta casa. Deberíam os llegar alrededor de las tres. Muy bien, Mare. Nos vem os entonces. —Torció el gesto por sus palabras cortantes y entonces m e entregó el teléfono—. No exagerabas. Estácabreada. Dio la propina al conductor y después se echó su bolsa sobre el hom bro y sacó el asa de m i m aleta de ruedas. Sus brazos tatuados se tensa- ron m ientras tiraba de m i equipaj e y alargaba el brazo para cogerm e de la mano. —No m e puedo creer que le dieras carta blanca para gritarnos duran- te una hora entera —dij e, siguiéndolo por la puertagiratoria. —No creerás de verdad que voy a dej ar que grite a m i m uj er, ¿no? —Se te ve m uy cóm odo con ese térm ino. —Supongo que va siendo hora de que lo adm ita. Sabía que ibas a ser m i m uj er desde el m ism o instante en que te conocí. Tam poco te voy a m entir: he estado esperando que llegara el día en que pudiera decirlo…, así que voy a abusar del tratam iento. Deberías ir haciéndote a laidea. Lo dij o con tanta naturalidad com o si fuera un discurso que hubiera