Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Seite 355
—Dim e sim plem ente cuánto te debo, listillo —m asculló Travis.
—Te haré la cuenta en el m ostrador —dij o Griffin.
Se notaba que le había hecho gracia la respuesta de Travis.
Miré el crom o reluciente y los pósteres de ej em plos de tatuaj es que
había a m i alrededor, en las paredes, y luego baj é la vista a m i estóm
ago. Mi nuevo apellido brillaba en letras negras, gruesas y elegantes.
Travis m e observaba orgulloso y después m iró su alianza de titanio.
—Lo hem os hecho, nena —dij o en voz baj a—. Todavía no m e creo
que seas m i m uj er.
—Pues créetelo —dij e, sonriendo.
Me ay udó a levantarm e de la silla y m e apoy é sobre el lado derecho,
consciente de que, con cada m ovim iento, los vaqueros m e rozaban la
piel irritada. Travis sacó su cartera y firm ó rápidam ente el recibo antes
de llevarm e de la m ano al taxi que esperaba fuera. Mi m óvil volvió a
sonar, pero cuando vi que era Am erica norespondí.
—Va a hacer que nos sintam os m uy culpables por esto, ¿no? —dij o
Travis con m ala cara.
—Hará pucheros durante veinticuatro horas después de ver las fotos,
y luego losuperará.
Travis m e lanzó una sonrisa traviesa.
—¿Estás segura de eso, señora Maddox?
—¿Vas a dej ar de llam arm e así en algún m om ento? Lo has dicho
cien veces desde que salim os de la capilla.
Él dij o que no con la cabeza m ientras m antenía abierta la puerta del
taxi para m í.
—Dej aré de llam arte eso cuando m e acabe de creer que es real.
—Oh, es totalm ente real —dij e, deslizándom e en m edio del asiento
para hacer sitio—. Tengo recuerdos de la noche de bodas que lo dem
uestran.
Se inclinó hacia m í y m e recorrió el cuello con la nariz, hasta que
llegó a m i orej a.
—Desde luego que sí.
—Ay … —grité cuando se apoy ó en m i vendaj e.
—Oh, m ierda, lo siento, Palom a.
—Te perdono —dij e con una sonrisa.
Fuim os hasta el aeropuerto cogidos de la m ano; cuando veía a Travis