Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 353

—¡Eres…! ¡Eres…! ¡Eres sim plem ente m alvada, Abby ! ¡Eres una am iga íntim a horrible! Me reí, em puj ando al hom bre que estaba sentado a m i lado. —No se m ueva, señora Maddox. —Lo siento —dij e. —¿Quién era ese? —soltó Am erica. —Era Griffin. —¿Quién dem onios es Griffin? Dej a que lo adivine, ¿has invitado a un com pleto desconocido a tu boda y no a tu m ej or am iga? —Su voz se volvía m ás aguda con cadapregunta. —No. No ha estado en la boda —dij e, aguantando la respiración. Travis suspiró y se m ovió nervioso en la silla, apretándom e la m ano. —Se supone que soy y o la que tiene que hacer eso, ¿recuerdas? —dij e, sonriéndole a pesar del dolor. —Lo siento. No creo que pueda aguantarlo —dij o él, con la voz llena de angustia. Relaj ó la m ano y m iró a Griffin—. Date prisa, ¿quieres? Griffin sacudió la cabeza. —Cubierto de tatuaj es y no puede aguantar que su novia se ponga una sim ple frase. Habré acabado dentro de un m inuto, tío. Travis frunció m ás el ceño. —Muj er. Es m i m uj er. Am erica ahogó un grito cuando por fin com prendió la conversación. —¿Te estás haciendo un tatuaj e? ¿Qué te está pasando, Abby ? ¿Respiraste vapores tóxicos en ese incendio? Baj é la m irada al estóm ago para ver el borrón que m e llegaba j usto hasta la cadera y sonreí. —Trav lleva m i nom bre en la m uñeca. —Contuve de nuevo la res- piración cuando el zum bido prosiguió. Griffin secó la tinta de m i piel y volvió a em pezar. Solo podía hablar entre dientes—. Estam os casados. Yo tam bién quería algo. Travis sacudió la cabeza. —No tenías por qué. Entrecerré los oj os. —No vuelvas a em pezar. Ya lo hem os hablado. Am erica soltó una carcaj ada. —Te has vuelto loca. Te ingresaré en el m anicom io cuando llegues a casa. — Su voz seguía siendo penetrante y exacerbada.