Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 352

EPÍLOGO Travis m e apretó la m ano m ientras y o aguantaba la respira- ción. Intenté m antener una expresión tranquila, pero cuando m e enco- gí m e apretó con m ás fuerza. Algunas partes del techo blanco estaban salpicadas de m anchas de hum edad. Aparte de eso, la habitación estaba inm aculada. Ni desorden, ni utensilios fuera de su sitio. Todo se encontraba en su lugar, lo que m e hizo sentir m oderadam ente cóm oda con la situación. Había tom ado la decisión, y la llevaría hasta el final. —Nena… —dij o Travis, con cara de sufrim iento. —Puedo hacerlo —dij e, m irando las m anchas del techo. Di un respingo cuando las puntas de unos dedos m e tocaron la piel, pero intenté no ponerm e tensa. Cuando el zum bido em pezó, la preocu- pación se hizo evidente en los oj os deTravis. —Palom a —em pezó Travis, pero sacudí la cabeza con displicencia. —Vale. Estoy lista. Suj eté el teléfono lej os de la orej a, poniendo una m ueca de disgusto tanto por el dolor com o por la inevitable bronca. —¡Yo te m ato, Abby Abernathy ! —gritó Am erica—. ¡Te m ato! —Técnicam ente, ahora soy Abby Maddox —dij e, sonriendo a m i nuevo marido. —¡No es j usto! —se quej ó. El enfado era evidente en su voz—. Se suonía que iba a ser tu dam a de honor! ¡Tenía que ir a com prar el vestido contigo, organizarte una despedida de soltera y coger tu ramo! —Lo sé —dij e, viendo que la sonrisa de Travis se desvanecía cuando volví a poner cara de dolor. —No tienes por qué hacer esto, lo sabes, ¿no? —dij o él, j untando las cej as. Le apreté los dedos con la m ano que tenía libre. —Lo sé. —¡Eso y a lo has dicho! —espetó Am erica. —No hablo contigo. —Oh, desde luego que sí que vas a hablar conm igo —dij o furiosa—. Vas a hablar conm igo largo y tendido. Nunca voy a dej ar de recordár- telo, ¿m e oy es? ¡Nunca j am ás te perdonaré! —Pues claro que lo harás.