garzadosencadabrazo deoro blanco.
—Podrías haber pagado un coche con esto —dij e en un m urm ullo,
incapaz de infundir fuerza alguna a m i voz.
Seguí m i m ano con los oj os m ientras Travis se la llevaba a los
labios.
—He im aginado cóm o quedaría en tu m ano un m illón de veces.
Ahora que lo llevas puesto…
—¿Qué? —Sonreí cuando vi que m e m iraba la m ano con una
sonrisa emocionada.
Levantó la m irada hacia m í.
—Pensaba que iba a tener que sudar cinco años antes de poder sen-
tirm e así.
—Deseaba que llegara este m om ento tanto com o tú, pero m i cara de
póquer es increíble —dij e, j untando m is labios con los suy os.