Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Página 345

—Tengo que verte. Tengo que abrazarte para saber que estás bien — dijo llorando. —Estam os bien. Puedes abrazarm e el viernes. Volvió a llorar. —Te quiero. —Yo tam bién a ti. Pasadlo bien. Travis m e m iró y apretó con fuerza el teléfono contra su orej a. —Será m ej or que abraces a tu chica, Shep. Parece disgustada. Lo sé, tío…, yotambién.Nosvemospronto. Colgué segundos antes de que lo hiciera Travis, y nos sentam os en silencio durante un m om ento, asim ilando todavía lo que había pasado. Tras unos instantes, Travis volvió a apoy arse en su alm ohada y, después, m e atraj o hacia su pecho. —¿Está bien Am erica? —preguntó, con la m irada clavada en el techo. —Está disgustada, pero se le pasará. —Me alegro de que no estuvieran allí. Apreté los dientes. Ni siquiera se m e había ocurrido pensar en qué habría ocurrido si no hubieran estado pasando unos días con los padres de Shepley. A mi m ente volvieron las caras de terror de las chicas del sótano, luchando contra los hom bres por escapar. Los oj os asustados de Am erica sustituy eron a las chicas sin nom bre de aquella habitación. Sentí náuseas al pensar en su precioso pelo rubio quem ado y j unto al resto de cuerpos que y acían en el césped. —Yo tam bién —dij e con un escalofrío. —Siento todo lo que has tenido que pasar esta noche. No debería crearte m ás problem as. —Tú has pasado por lo m ism o, Trav. Se quedó callado unos m inutos y, j usto cuando abrí la boca para volver a hablar, respiró hondo. —No m e asusto m uy a m enudo —dij o finalm ente—. Me asusté la prim era m añana que desperté y no estabas aquí. Me asusté cuando m e dej aste después de Las Vegas. Me asusté cuando creía que tendría que decirle a m i padre que Trent había m uerto en ese edificio. Sin em bargo, cuando te vi al otro lado de las llam as en ese sótano…, m e aterroricé. Llegué hasta la puerta, estaba a pocos m etros de la salida y no pude irme.