Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 339

Intenté que viniera conm igo, ¡pero noquiso! Travis m iró al fuego que se acercaba y levantó las cej as. Respiré y tosí cuando se m e llenaron los pulm ones de hum o. Se volvió a m irarm e con los oj os llenos de lágrimas. —¡Vam os a salir de aquí, Palom a! —Apretó los labios contra los m íos en un m ovim iento rápido y firm e, y después se subió a m i escalera im provisada. Em puj ó la ventana y giró el cierre. Cuando usó toda su fuerza contra el cristal le tem blaron los m úsculos de los brazos. —¡Apártate, Abby ! ¡Voy a rom per el cristal! Dem asiado asustada para m overm e, solo conseguí apartarm e un paso de nuestra única salida. Travis dobló el codo, echó el puño hacia atrás y, dando un grito, lo clavó con fuerza en la ventana. Me di la vuelta y m e protegí la cara con las m anos ensangrentadas, cuando el cristal se hizo añicos sobre mí. —¡Vam os! —gritó él, tendiéndom e la m ano. El calor del fuego inundó la habitación; en ese m om ento, Travis m e levantó del suelo, elevándom e en el aire, y tiró de m í hacia fuera. Esperé de rodillas a que Travis trepara y saliera; después lo ay udé a que se pusiera de pie. Las sirenas atronaban desde el otro lado del edifi- cio; luces roj as y azules de los cam iones de bom beros y de los coches de policía bailaban sobre las paredes de ladrillo de los edificios aledaños. Corrim os hacia el grupo de gente que estaba de pie delante del edifi- cio y repasam os las caras sucias en busca de Trent. Travis gritó el nom bre de su herm ano; cada vez que lo llam aba, su voz se volvía m ás y m ás desesperada. Cogió su teléfono, com probó si tenía alguna llam ada perdida y, después, lo cerró de golpe, tapándose la boca con su m anoennegrecida. —¡Trent! —gritó Travis, alargando el cuello para buscar entre la m ultitud. Quienes habían escapado se abrazaban y lloraban detrás de los vehí- culos de los servicios de em ergencia, m ientras observaban horrorizados cóm o el cam ión autobom ba lanzaba agua por las ventanas y los bom beros corrían al interior, arrastrandomanguerastrasellos. Travis se pasó la m ano por la visera de su gorra, m ientras sacudía la cabeza.