Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 336

Su pregunta m e desconcentró e intenté no pensar en la respuesta. —Sigue m oviéndote —dij e, sin poder respirar. Trent se resistió un m om ento, pero cuando volví a tirar de él, una luz parpadeó. Levantó un m echero y aguzó la vista en busca de la salida en aquel pequeño espacio. Seguí la luz m ientras él la m ovía por la habita- ción, y ahogué un gritocuandovimoselumbraldeunapuerta. —¡Por aquí! —dij e, tirando de él de nuevo. Cuando m e precipité a la siguiente habitación, choqué con un m uro de personas, que m e tiró al suelo. Eran dos m uj eres y dos hom bres, todos tenían la cara sucia y m e m iraron con los oj os abiertos de par en par y asustados. Uno de los chicos se agachó para ay udarm e a levantarm e. —¡Aquí abaj o hay unas ventanas por las que podem os salir! —dij o él. —Venim os precisam ente de allí, y no hay nada —dij e sacudiendo la cabeza. —Debéis de haberlas pasado por alto, ¡sé que están por aquí! Trent tiró de m i m ano. —¡Vam os, Abby, saben dónde está la salida! Dij e que no con la cabeza. —Con Travis, vinim os por aquí. Me agarró con m ás fuerza. —Le dij e a Travis que no te perdería de vista. Vam os con ellos. —Trent, hem os estado allí…, ¡no había ventanas! —¡Venga, Jason! —gritó una chica. —Nos vam os —dij o Jason, m irando a Trent, que m e tiró de la m ano de nuevo y se alej ó. —¡Trent, por favor! ¡Es por aquí, te lo prom eto! —Voy con ellos —dij o él—. Por favor, ven conm igo. Dij e que no con la cabeza, m ientras las lágrim as m e caían por las m ej illas. —¡He estado aquí antes! ¡Esa no es la salida! —¡Tú te vienes conm igo! —gritó él, tirándom e del brazo. —¡Trent, no! ¡Vas por el cam ino equivocado! —grité. Él tiró de m í, haciéndom e arrastrar los pies por el cem ento, pero, al notar que el olor a hum o se hacía m ás fuerte, m e solté y corrí en