Capítulo 21
Humo
Las sem anas pasaron, y m e sorprendí de lo rápidam ente que las vaca-
ciones de prim avera se nos echaron encim a. El esperado torrente de co-
tilleo y m iradas había desaparecido, y la vida había regresado a la norm
alidad. Los sótanos de Eastern no habían albergado una pelea desde ha-
cía unas sem anas. Adam se esforzó por pasar desapercibido después de
los arrestos que habían provocado preguntas sobre lo que había ocurrido
exactam ente esa noche, y Travis cada vez estaba m ás irritable m ientras
esperaba su últim a pelea del año, la pelea que pagaría la m ay oría de sus
facturas del verano y las de buena parte delotoño.
Todavía había una capa gruesa de nieve en el suelo, y el viernes ante-
rior a las vacaciones una últim a pelea de bolas de nieve se desencadenó
en el césped cristalino. Travis y y o cam inábam os en zigzag por el hielo
resbaladizo de cam ino a la cafetería, y m e suj etaba con fuerza a su bra-
zo, intentando evitar tanto las bolasdenievecomocaermealsuelo.
—No te van a dar, Palom a. Son m ás listos que eso —dij o Travis,
apretando la nariz roj a y fría contra m i m ej illa.
—Su puntería no es sinónim o del m iedo a tu m al genio, Trav.
Me abrazó y frotó la m anga de m i abrigo con su m ano m ientras m e
guiaba por el caos. Tuvim os que detenernos de golpe cuando un puñado
de chicas gritaron al convertirse en el obj etivo de los lanzam ientos sin
piedad del equipo de béisbol.Cuandodespejaronelcamino,Travismellevó
asalvoalapuerta.
—¿Lo ves? Te aseguré que lo lograríam os —dij o con una sonrisa.
Su buen hum or se desvaneció cuando una firm e bola de nieve es-
talló contra la puerta, j usto entre nuestras caras. La m irada de Travis
escrutó el césped, pero los num erosos estudiantes que lanzaban en todas
las direcciones sofocaron sus ansias por tom arrepresalias.
Tiró de la puerta para abrirla y observó la nieve que se fundía m ien-
tras caía por el metal pintado hasta el suelo.