—¡Y probablem ente m e dé una palm adita en el hom bro y m e diga
que y a iba siendo hora!
Se peleó con la cerradura de la puerta m ientras y o pataleaba y m ovía
los brazos, intentado soltarm e.
—¡Déj alo y a, Palom a, o acabarem os cay éndonos los dos por las
escaleras! Después de abrir la puerta, se precipitó furioso hacia la habi-
tación de Shepley.
—¡Suéltam e! —grité.
—¡Vale! —dij o él, tirándom e sobre la cam a de Shepley —. Duerm
e la m ona.
Ya hablarem os por la m añana.
La habitación estaba a oscuras; la única luz era un ray o rectangular
que entraba por el um bral de la puerta desde el pasillo. Luché por acla-
rarm e las ideas en m edio de aquella oscuridad, la cerveza y la rabia, y
cuando él se acercó a la luz, vi su sonrisapetulante.
Golpeé el colchón con los puños.
—¡Ya no puedes decirm e qué hacer, Travis! ¡No soy tuy a!
En el segundo que tardó en volverse hacia m í, su cara se había re-
torcido en una m ueca de ira. Se abalanzó sobre m í, clavando las m anos
sobre la cam a y acercándose a m icara.
—¡Pues y o sí que soy tuy o! —Se le hincharon las venas del cuello al
gritar, pero y o le devolví la m irada, negándom e a dej arm e am edrentar.
Me m iró los labios, j adeando—: Soy tuy o —susurró, m ientras su ira se
desvanecía al darse cuenta de lo cerca que estábam os.
Antes de poder pensar en una razón para no hacerlo, le agarré la
cara y pegué m is labios a los suy os. Sin dudar, Travis m e cogió en
brazos. En unas cuantas zancadas,mellevóhastasudormitorio,yambos nos
desplomamos sobre la cama.
Le quité la cam iseta antes de pelearm e en la oscuridad con la hebilla
de su cinturón. Él la abrió de un tirón, se lo quitó y lo lanzó al suelo. Me
levantó del colchón con una m ano m ientras m e baj aba la crem allera
del vestido con la otra. Me lo quité por encim a de la cabeza y lo lancé a
alguna parte de la oscuridad; entonces, Travis m e besó, gim iendo contra
m i boca.
Con unos pocos m ovim ientos rápidos, se quitó los calzoncillos y
apretó su pecho contra el m ío. Le clavé las m anos en el trasero, pero él