Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 315

odio. —Baila conm igo —m e rogó, balanceándose para no caerse. La can- ción acabó y suspiré aliviada. —Vete a beber otra botella de whisky, Trav. Me di m edia vuelta y m e puse a bailar con el único chico sin parej a de la pista debaile. El ritm o era m ás rápido, y sonreí a m i nuevo y sorprendido com pañero de baile, m ientras intentaba ignorar que Travis estaba solo a unos m etros detrás m í. Otro herm ano Sig Tau em pezó a bailar detrás de m í, cogiéndom e por las caderas. Lo cogí por detrás y lo acerqué m ás a m í. Me recordó a cóm o bailaban Travis y Megan esa noche en el Red, e hice lo posible por recrear la escena que tantas veces había deseado poder olvidar. Tenía dos pares de m anos en casi todas las partes de m i cuerpo: la cantidad de alcohol que llevaba en el cuerpo m e hacía másfácilignorarmitimidez. De repente, m e levantaron en el aire. Travis m e colocó sobre su hom bro, al m ism o tiem po que em puj aba a uno de sus herm anos de herm andad con tanta fuerza que lo tiró alsuelo. —¡Báj am e! —dij e, golpeándole con los puños en la espalda. —No voy a perm itirte que te pongas en evidencia a m i costa —gruñó él, subiendo las escaleras de dos en dos. Todo aquel j unto al que pasábam os se quedaba m irando cóm o daba patadas y gritaba, m ientras Travis m e llevaba a cuestas. —¿Y no te parece —dij e m ientras m e debatía— que esto nos pone en evidencia? ¡Travis! —¡Shepley ! ¿Está Donnie fuera? —preguntó Travis, esquivan- do los movimientossinsentidodemisextremidades. —Eh…, pues sí —respondió. —¡Báj ala! —dij o Am erica, dando un paso hacia nosotros. —¡Am erica! —dij e retorciéndom e—. ¡No te quedes ahí sin m ás! ¡Ay údam e! Su boca se curvó hacia arriba y se rio. —¡Estáis ridículos! Arqueé las cej as al oír sus palabras, conm ocionada y enfadada por- que le pareciera que aquella situación pudiera tener algo de divertida. Travis se dirigió a lapuerta,mientrasyolafulminabaconlamirada.