Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Página 314

Las pecas de las m ej illas de Brad se estiraron cuando sonrió y m e señaló el cam ino hacia las escaleras. Travis se quedó estupefacto, con una m irada que traslucía claram ente el dolor. —¡Un brindis! —gritó él. Retrocedí j usto a tiem po de verlo subirse a una silla después de robar una cerveza al sorprendido herm ano Sig Tau que estaba m ás cerca de él. Miré a Am erica, que observaba a Travis con cara dedolor. —¡Por los capullos! —dij o él, señalando a Brad—. ¡Y por las chicas que te rom pen el corazón! —Me señaló con la cabeza—. ¡Y por la m ierda de perder a tumejoramigaporsertanestúpidocomoparaenamorartedeella! Se llevó la cerveza a la boca y apuró lo que quedaba de ella, después la tiró al suelo. La habitación se quedó en silencio excepto por la m úsica que sonaba en el piso inferior; todo el m undo m iraba a Travis sin enten- der absolutam ente nada. Mortificada, cogí a Brad de la m ano y lo llevé escaleras abaj o, a la pista de baile. Unas cuantas parej as nos siguieron, observándom e de cerca a la espera de ver lágrim as o alguna otra respuesta a la invectiva de Travis. Procuré poner una cara relaj ada, negándom e a darles lo que querían. Dim os unos cuantos pasos de baile tensos, y Brad suspiró: —Eso ha sido bastante… raro. —Bienvenido a m i vida. Travis se abrió paso entre las parej as de la pista de baile. Se detuvo a m i lado ytardóunmomentoenrecobrarelequilibrio. —Voy a cortar esto. —No, desde luego que no, ¡Dios m ío! —dij e, negándom e a m irarlo. Después de un m om ento de tensión levanté la m irada y vi a Travis fulm inando con la mirada a Brad. —Si no te apartas ahora m ism o de m i chica, te raj aré la puta gar- ganta. Aquí m ism o, enla pista de baile. Brad no sabía qué hacer, y su m irada pasaba de m í a Travis nervio- sam ente. —Lo siento, Abby —dij o él, apartando los brazos lentam ente de m í. Se retiró a las escaleras y y o m e quedé de pie, humillada. —Lo que siento ahora m ism o por ti, Travis…, se acerca m ucho al