Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 310

techo colgaban latas de cerveza vacías envueltas en papel roj o y rosa, y no paraban de pasar chicas con vestidos roj os de todos los estilos. Adem ás, las m esas estaban cubiertas de pequeños corazones de papel de alum inio. Finch puso los oj os en blanco ante las ridículas decoraciones. —El día de San Valentín en una herm andad. Qué rom ántico —dij o, sin quitar oj o a las parej as que pasaban j unto a nosotros. Shepley y Am erica habían estado bailando en el piso de abaj o desde el m om ento en que llegam os, y Finch y y o hicim os notar nues- tro descontento por estar allí poniendo m ala cara en la cocina. Me bebí rápidam enteel contenido de la botella, decidida a olvidar los recuerdos de la últim a fiesta a la que había asistido. Finch abrió otra botella y m e pasó una m ás a m í, consciente de lo desesperada que estaba porolvidar. —Iré a buscar m ás —m e dij o, volviéndose hacia el frigorífico. —El barril es para los invitados, las botellas para los Sig Tau —com entó desdeñosa una chica a m i lado. Baj é la m irada al vaso roj o que suj etaba en la m ano. —O tal vez eso es lo que te ha dicho tu novio porque contaba con que la cita le saliera barata. Frunció los párpados y se alej ó de la encim era, llevándose su vaso a otro sitio. —¿Quién era esa? —preguntó Finch, dej ando delante de nosotros cuatro botellas m ás. —La típica zorra de herm andad —dij e, sin dej ar de m irarla m ien- tras se iba. Cuando Shepley y Am erica se reunieron con nosotros, había seis bo- tellas vacías en la m esa a m i lado. Tenía los dientes adorm ilados y noté que m e costaba m ucho m enos sonreír. Apoy ada sobre la encim era, m e sentía m ás a gusto. Al parecer, Travis no iba a presentarse, así que podría soportar el resto de la fiesta enpaz. —¿Es que no vais a bailar o qué? —preguntó Am erica. Miré a Finch. —¿Quieres bailar conm igo, Finch? —¿Tú crees que vas a poder? —preguntó alzando una cej a. —Solo hay una m anera de averiguarlo —dij e, m ientras lo em puj aba escaleras abaj o. Saltam os y bailam os hasta que una fina capa de sudor em pezó a