con una expresión de dolor, m e dej ó a solas.
Me quité la ropa y m e puse la cam iseta. El ruido que salió de m i
garganta m e sorprendió. Llevaba m ucho tiem po sin sollozar incontro-
lablem ente. Al cabo de un m om ento, Am erica entró corriendo en la
habitación.
Se m etió en la cam a y m e rodeó con los brazos. No m e hizo ninguna
pregunta ni intentó consolarm e, sim plem ente m e abrazó m ientras la
funda de la alm ohada se em papaba con m is lágrim as.