Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Seite 306

—¿Puedes pedirle a Am erica que m e lleve de vuelta a Morgan? — dij e. —No puedes volver allí esta noche. El sitio está a rebosar de policías. Tú quédateaquí,yodormiréenelsofá. Ahogué una exhalación entrecortada, intentando no derram ar m ás lágrim as. Ya se sentía bastante m al. Travis se levantó y abrió la puerta. —¿Adónde vas? —le pregunté. —Tengo que darm e una ducha. Vuelvo enseguida. Am erica se cruzó con él cuando salió y se sentó a m i lado en la cam a, acercándom e a su pecho. —¡Siento m uchísim o no haber estado allí! —gritó ella. —Estoy bien —dij e m ientras m e secaba la cara m anchada por las lágrim as. Shepley llam ó a la puerta y entró con un vaso lleno hasta la m itad de whisky. —Tom a —dij o, dándoselo a Am erica. Ella m e lo puso en las m anos y m e dio un ligero golpe con el codo. Eché hacia atrás la cabeza y dej é que el líquido cay era por m i garganta. Arrugué la cara conform e el whisky pasaba ardiendo hasta mi estómago. —Gracias —dij e, devolviéndole el vaso a Shepley. —Tendría que haber llegado antes. Ni siquiera m e di cuenta de que no estabas. Lo siento, Abby,debería… —No es culpa tuy a, Shep. No es culpa de nadie. —Es culpa de Ethan —dij o entre dientes—. Ese cabrón estaba m etiéndole m ano por todas partes contra lapared. —¡Cariño! —dij o Am erica, conm ocionada y acercándom e a ella. —Necesito otra copa —dij e, em puj ando el vaso vacío hacia Shepley. —Yo tam bién —dij o este antes de volver a la cocina. Travis entró con una toalla anudada a la cintura y suj etando una lata fría de cerveza contra el oj o. Am erica salió de la habitación sin una palabra m ientras Travis se ponía los calzoncillos. Después cogió su alm ohada. Shepley traj o cuatro vasos esta vez, todos llenos hasta el borde de licor ám bar. Todos apuram os el whisky sin dudarlo.