Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 303

negándose a soltarm e. —¡Serás zorra! —gritó él. Al m inuto siguiente, m e liberé. Shepley m iraba a Ethan con oj os salvaj es, m ientras lo agarraba por el cuello de la cam isa. Suj etó a Ethan contra la pared, m ientras le golpeaba con el puño una y otra vez en la cara. Solo se detuvo cuando Ethan se puso a sangrar por la boca y lanariz. Shepley tiró de m í hasta las escaleras, em puj ando a todo aquel que se interpusiera en su cam ino. Me ay udó a salir por una ventana abierta y por una salida de incendios, hasta que por fin m e cogió cuando salté los pocos m etros que m e separaban del suelo. —¿Estás bien, Abby ? ¿Te ha hecho daño? —m e preguntó Shepley. Una m anga de la cam isa m e colgaba solo de unos cuantos hilos. Aparte de eso, había escapado sin un rasguño. Sacudí la cabeza, todavía- conm ocionada. Shepley m e puso las m anos a am bos lados de la cara y m e m iró a los oj os. —Abby, respóndem e. ¿Estás bien? Asentí. Cuando la sangre absorbió la adrenalina, las lágrim as em pezaron a fluir. —Estoy bien. Me abrazó, apretando la m ej illa contra m i frente, y después se enderezó. —¡Estam os aquí, Trav! Travis corrió hacia nosotros a toda velocidad, y solo baj ó el ritm o cuando m e tuvo en sus brazos. Estaba cubierto de sangre, le chorreaba por el oj o y tam bién tenía la boca salpicada de roj o. —¡Santo cielo! ¿Está herida? —preguntó él. Shepley seguía con su m ano en m i espalda. —Me ha dicho que está bien. Travis m e apartó extendiendo el brazo y frunció el ceño. —¿Estás herida, Palom a? Justo cuando decía que no con la cabeza, vi a la prim era persona del sótano que baj aba por la salida de incendios. Travis m e estrechó con fuerza entre sus brazos, revisando las caras de quienes salían en silencio. Un hom bre baj ito y rechoncho saltó de la escalera y se quedó helado