Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 302

fuerza. Presa del pánico, y a no podía distinguir a los estudiantes de State de los de Eastern. Nadie pareció darse cuenta de m i rifirrafe con Ethan, y había tanto ruido que nadie podía oírm e protestar tam poco. Se inclinó hacia delante, alargando la m ano para cogerm e eltrasero. —Siem pre pensé que tenías un culo de escándalo —dij o él, echán- dom e a la cara el aliento que apestaba a cerveza. —¡Apártate! —grité, dándole un em puj ón. Miré a Shepley, y vi que Travis por fin m e había encontrado entre el público. Instantáneam ente m e em puj ó contra los cuerpos am ontona- dos que lo rodeaban. —¡Travis!—dije,perolos aplausos ahogabanmis gritos. EmpujéaEthancon una m ano y alargué la otra hacia Travis. Este ape- nas consiguió avanzar antes de que volvieran a em puj arlo dentro del Círculo. Brady aprovechó la distracción de Travis y le clavó un codo en un lateral de la cabeza. La m uchedum bre se acalló un poco cuando Travis golpeó a alguien de entre el público en un nuevo intento de llegar hasta m í. —¡Quítale las putas m anos de encim a! —gritó Travis. Las personas que se encontraban entre donde estaba y o y el lugar desde el que Travis intentaba abrirse paso volvieron la cabeza en m i dirección. Ethan hacía caso om iso e intentaba m antenerm e el tiem po suficiente para besarm e. Me acaricióconlanarizelpómuloyluegobajópormicuello. —Hueles realm ente bien —m asculló él. Le aparté la cara, pero m e cogió por la m uñeca, sin inm utarse. Abriendo los oj os de par en par, busqué de nuevo a Travis, que, a la desesperada, indicó a Shepley dónde estaba yo. —¡Cógela! ¡Shep! ¡Coge a Abby ! —dij o él, todavía intentando abrirse cam ino entre elpúblico. Brady volvió a m eterlo dentro del Círculo y le golpeó de nuevo. —Estás j odidam ente buena, ¿lo sabes? —dij o Ethan. Cerré los oj os cuando sentí su boca en m i cuello. La ira se apoderó de m í y volví a em puj arlo. —¡He dicho que m e dej es! —grité, clavándole la rodilla en la entrepierna. Se dobló hacia delante, llevándose inm ediatam ente una m ano a la fuente del dolor, m ientras seguía agarrándom e por la cam isa con la otra,