Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 301

La lucha estaba en su clím ax. Nadie podía oírm e. Un hom bre perdió el pie y agarró m i cam isa para enderezarse, ti- rándom e la cerveza por toda m i parte delantera. Me quedé em papada desde el cuello hasta la cintura, y apestaba al olor am argo de la cer- veza barata. El hom bre seguía suj etándom e la cam isa con su puño m ientras intentaba levantarse del suelo, así que tuve que arrancarle los dedos de dos en dos hasta que m e soltó. No se m olestó en m irarm e dos veces y se abrió cam ino hacia delante entre la muchedumbre. —¡Oy e! ¡Te conozco! —m e gritó otro hom bre al oído. Me eché hacia atrás y lo reconocí de inm ediato. Era Ethan, el hom bre al que Travis había am enazado en el bar, el m ism o que de algún m odo se había librado de unos cargos de agresión sexual. —Sí —dij e, m ientras buscaba un hueco entre el público y m e colo- caba bien la camisa. —Bonita pulsera —dij o él, al tiem po que baj aba su m ano por m i brazo y m e cogía la m uñeca. —¡Oy e! —lo avisé, apartando la m ano. Me frotó el brazo, balanceándose y sonriendo. —La últim a vez que intenté hablar contigo nos interrum pieron de form a m uy grosera. Me puse de puntillas y vi a Travis asestando dos golpes a Brady en la cara. Barrió el público que nos separaba con la m irada. Me estaba buscando en lugar de centrarse en la pelea. Tenía que volver a m i sitio antes de que se distraj era demasiado. Apenas m e había abierto paso entre el público cuando los dedos de Ethan se clavaron en la parte trasera de m is vaqueros. Volví a darm e contra la pared una vezmás. —No he acabado de hablar contigo —dij o Ethan, pegando un repaso a m i camisamojadaconunaactitudevidentementelasciva. Le quité la m ano de la parte trasera de m is vaqueros, clavándole las uñas. —¡Suéltam e! —grité cuando se resistió. Ethan se rio y m e em puj ó contra él. —No quiero soltarte. Busqué una cara fam iliar entre la m ultitud, intentando alej ar a Ethan al m ism o tiem po. Sus brazos pesaban m ucho y m e agarraba con