Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Seite 295

querías verla, así que se m e ocurrió com prar un par de entradas para estanoche. —No te preocupes por m í —dij o Finch. —Puedo ir con Brad si tienes planes —dij o Parker encogiéndose de hom bros. —Entonces, ¿no es una cita? —pregunté. —No, solo en plan de am igos. —Y y a sabem os lo bien que te funciona eso —se burló Finch. —Oh, ¡cállate! —dij e riéndom e—. Suena divertido, Parker, gracias. Se le ilum inaron los oj os. —¿Quieres que vay am os a com er una pizza o algo antes? La verdad es que no m e gusta m ucho la com ida de los cines. —Una pizza estará genial —asentí. —Bueno, pues la película es a la nueve, así que… ¿te recoj o a las seis y mediamásomenos?—AsentídenuevoymedespedídeParker. —Oh, Dios —dij o Finch—. Eres m asoquista, Abby. Sabes que a Travis no le va a hacer ninguna gracia cuando se entere. —Ya lo has oído. No es una cita. Y no puedo hacer planes basándom e en lo que le parezca bien a Travis. Él no m e consultó nada antes de llevar a Megan a su casa. —Nunca vas a olvidarte de eso, ¿verdad? —Probablem ente, no. Nos sentam os a una m esa con banco en el rincón y m e froté las m anos para intentar entrar en calor. No pude evitar darm e cuenta de que estábam os en el m ism o sitio en el que nos sentam os Travis y y o cuando quedam os por prim era vez, y sonreí al acordarm e de ese día. —¿Qué te hace tanta gracia? —preguntó Parker. —Nada, m e gusta este sitio. He pasado buenos m om entos. —Me he dado cuenta de que llevas la pulsera —dij o él, m irando los diamantesresplandecientesdemimuñeca. —Ya te dij e que m e gustaba. La cam arera nos entregó la carta y tom ó nota de las bebidas. Parker m e puso al día sobre su horario y m e habló de los avances que había hecho en sus estudios para el exam en de adm isión en la Facultad de Medicina. Cuando la cam arera nos sirvió las cervezas, Parker apenas se había dado un respiro. Parecía nervioso, y m e pregunté si tenía la im