Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 296

presión de que estábam os en una cita, al m argen de lo que me hubiera dicho. Se aclaró la garganta. —Lo siento. Creo que he m onopolizado bastante la conversación. —Dio unos golpecitos a su botella y sacudió la cabeza—. Es que no había hablado contigo en tanto tiem po que suponía que tenía m ucho que contar. —Está bien. Ha pasado m ucho tiem po. Justo entonces, sonó la cam panilla de la puerta. Me volví y vi a Travis y a Shepley entrar en el local. Travis tardó m enos de un segundo en verm e, pero no pareció sorprendido. —Oh, cielos —m urm uré. —¿Qué pasa? —preguntó Parker antes de darse la vuelta y ver que se sentaban a una m esa al otro lado dellocal. —Hay un sitio de ham burguesas calle abaj o al que podem os ir —dij o Parker en voz baj a. Antes estaba nervioso, pero en ese m om ento su inquietud había al- canzado un nivel totalm ente nuevo. —Creo que en este m om ento sería m ás raro que nos fuéram os —m ascullé. Puso cara de disgusto, derrotado. —Probablem ente tengas razón. Intentam os seguir con nuestra conversación, pero resultaba evidente que era forzada e incóm oda. La cam arera estuvo un buen rato en la m esa de Travis, pasándose los dedos por el pelo y cam biando el peso de su cuerpo de un pie a otro. Finalm ente, se acordó de tom arnos nota de lo que queríam os com er cuando Travis respondió a su móvil. —Tom aré los tortellini —dij o Parker, m irándom e. —Y y o… —Alargué la últim a palabra, distraída porque Travis y Shepley se habían levantado. Travis siguió a Shepley a la puerta, pero vaciló, se detuvo y se dio m edia vuelta. Cuando vio que lo m iraba, vino directam ente hacia nuestra m esa. La cam arera esbozó una sonrisa de esperanza, com o si crey era que iba a despedirse. Sus ilusiones se frustraron rápidam ente cuando Travis se puso a m i lado sin apenas parpadear en sudirección. —Tengo una pelea dentro de cuarenta y cinco m inutos, Palom a. Quiero que vengas.