Capítulo 19
HELLERTON
Am erica no había vuelto a Morgan desde su reencuentro con Shepley.
Solía faltar al alm uerzo, y sus llam adas cada vez eran m ás escasas. No
les echaba en cara el tiem po que estaban recuperando por todo aquel que
habían pasado separados. Honestam ente, m e alegraba de que Am erica
estuviera dem asiado ocupada para llam arm e desde el apartam ento de
Shepley y Travis. Resultaba incóm odo oír a Travis de fondo, y m e daba
un poco de celos que ella pasara tiem po con él y y o no.
Finch y y o nos veíam os m ás, y egoístam ente agradecía que estuvie-
ra tan solo comoyo.Íbamosaclase,comíamosjuntos,estudiábamosjuntosei
nclusoKara se acostum bró a tenerlocerca.
Se m e em pezaban a adorm ecer los dedos por el aire helado al que-
darm e fuera de Morgan haciendo com pañía a Finch m ientras fum aba.
—¿Podrías considerar dej ar de fum ar antes de que m e dé un ata-
que de hipoterm ia por quedarm e aquí fuera dándote apoy o m oral?
—pregunté.
Finch se rio.
—Te quiero, Abby. De verdad que sí, pero no, no voy a dej ar de
fumar.
—¿Abby ?
Me di m edia vuelta y vi a Parker cam inando por la acera con las
m anos m etidas en los bolsillos. Tenía secos sus gruesos labios baj o la
nariz enroj ecida, y m e reí cuando se llevó un cigarrillo im aginario a la
boca y soltó una bocanada de vaho.
—Si lo hicieras así, te ahorrarías m ucho dinero, Finch —dij o con
una sonrisa.
—¿Qué le ha dado a todo el m undo hoy para que dej e de fum ar?
—preguntó él, m olesto.
—¿Qué hay, Parker? —pregunté. Sacó dos entradas del bolsillo.
—Han estrenado esa nueva película vietnam ita. El otro día oí que