Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 291

una sonrisa. Los seguí, m irando a m i alrededor en busca de Shepley. Había des- aparecido. Volví a relaj arm e e intenté librarm e de la sensación de que Travis aparecería en la pista de baile con Megan. Un chico que había visto por el cam pus bailaba detrás de Am erica, y ella sonrió, agrade- cida por la distracción. Tenía la sospecha de que estaba exagerando lo m ucho que se estaba divirtiendo, con la esperanza de que Shepley la viera. Aparté la m irada un segundo y, cuando volví a m irar a Am erica, su com pañero de baile había desaparecido. Ella se encogió de hom bros y siguió sacudiendo las caderas al ritm o de la música. La siguiente canción em pezó a sonar y un chico diferente apareció detrás de Am erica, m ientras su am igo se ponía a bailar a m i lado. Un m om ento después, m i nuevo com pañero de baile se puso detrás de m í, y m e sentí un poco insegura cuandonotésus manos en mis caderas. Comos imehubieraleídolamente,quitó las m anos de m i cintura. Miré detrás de m í y vi que se había ido. Miré a Am erica, y el hom bre que estaba detrás de ella tam pocoestaba. Finch parecía un poco nervioso, pero, cuando Am erica levantó una cej a al ver su expresión, él sacudió la cabeza y siguióbailando. A la tercera canción, estaba sudando y cansada. Me retiré a nuestra m esa, apoy é la cabeza en la m ano y m e reí al ver que otro aspirante sacaba a America a bailar. Ella m e guiñó un oj o desde la pista de baile, y, de repente, m e tensé cuando vi que tiraban de él hacia atrás y que desaparecía entre la m ultitud. Me levanté y rodeé la pista de baile, sin perder de vista el aguj ero por el que habían tirado de él; cuando vi a Shepley cogiendo por el cuello de la cam isa al sorprendido chico, sentí que la adrenalina m e hervía entre el alcohol de m is venas. Travis estaba a su lado, riéndose histérico hasta que levantó la vista y m e descubrió observándolos. Dio un golpe a Shepley en el brazo y, cuando este m iró haciamí,volvióaempujarasuv íctimaalapista. No tardé m ucho en deducir qué había estado pasando: habían ido sacando de la pista a los chicos que se acercaban a bailar con noso- tras y los habían amenazadoparaquepermanecieranalejadosdenosotras. Los m iré a am bos con el ceño fruncido y m e abrí paso hacia Am erica. La m uchedum bre apenas dej aba huecos y tuve que em puj ar a