una sonrisa.
Los seguí, m irando a m i alrededor en busca de Shepley. Había des-
aparecido. Volví a relaj arm e e intenté librarm e de la sensación de que
Travis aparecería en la pista de baile con Megan. Un chico que había
visto por el cam pus bailaba detrás de Am erica, y ella sonrió, agrade-
cida por la distracción. Tenía la sospecha de que estaba exagerando lo
m ucho que se estaba divirtiendo, con la esperanza de que Shepley la
viera. Aparté la m irada un segundo y, cuando volví a m irar a Am erica,
su com pañero de baile había desaparecido. Ella se encogió de hom bros
y siguió sacudiendo las caderas al ritm o de la música.
La siguiente canción em pezó a sonar y un chico diferente apareció
detrás de Am erica, m ientras su am igo se ponía a bailar a m i lado. Un m
om ento después, m i nuevo com pañero de baile se puso detrás de m í, y
m e sentí un poco insegura cuandonotésus manos en mis caderas. Comos
imehubieraleídolamente,quitó las m anos de m i cintura. Miré detrás de
m í y vi que se había ido. Miré a Am erica, y el hom bre que estaba
detrás de ella tam pocoestaba.
Finch parecía un poco nervioso, pero, cuando Am erica levantó una
cej a al ver su expresión, él sacudió la cabeza y siguióbailando.
A la tercera canción, estaba sudando y cansada. Me retiré a nuestra
m esa, apoy é la cabeza en la m ano y m e reí al ver que otro aspirante
sacaba a America a bailar. Ella m e guiñó un oj o desde la pista de baile,
y, de repente, m e tensé cuando vi que tiraban de él hacia atrás y que
desaparecía entre la m ultitud.
Me levanté y rodeé la pista de baile, sin perder de vista el aguj ero por
el que habían tirado de él; cuando vi a Shepley cogiendo por el cuello de
la cam isa al sorprendido chico, sentí que la adrenalina m e hervía entre
el alcohol de m is venas. Travis estaba a su lado, riéndose histérico
hasta que levantó la vista y m e descubrió observándolos. Dio un golpe
a Shepley en el brazo y, cuando este m iró haciamí,volvióaempujarasuv
íctimaalapista.
No tardé m ucho en deducir qué había estado pasando: habían ido
sacando de la pista a los chicos que se acercaban a bailar con noso-
tras y los habían amenazadoparaquepermanecieranalejadosdenosotras.
Los m iré a am bos con el ceño fruncido y m e abrí paso hacia Am
erica. La m uchedum bre apenas dej aba huecos y tuve que em puj ar a