Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | страница 289

—No ha ido a clase esta m añana. —¿Está en su habitación? —dij o él, volviéndose hacia Morgan. —Lo siento, Shepley —le grité. Él se detuvo y se dio m edia vuelta, con la cara de un hom bre que había llegado a su lím ite. —¡Me gustaría que Travis y tú pudierais arreglar toda vuestra m ier- da! ¡Sois un m aldito tornado! Cuando estáis felices, todo es am or, paz y m ariposas. Pero, cuando estáiscabreados,¡osdaigualsiarrasáiscon todo eljodido mundo! Se alej ó hecho una furia y y o solté el aliento que estaba conteniendo. —Pues sí que ha ido bien. Finch m e em puj ó dentro de la cafetería. —Con todo el m undo. Guau. ¿Crees que podrías hacer tu m agia negra antes del exam en del viernes? —Veré qué puedo hacer. Finch eligió una m esa diferente, y m e alegró seguirlo hasta allí. Travis se sentó con sus herm anos de la fraternidad, pero no cogió una bandej a y no se quedó m ucho. Me vio cuando se iba, pero no sedetuvo. —Entonces, Am erica y Shepley han roto tam bién, ¿eh? —pregun- tó Finch mientrasmasticaba. —Estábam os en casa de Shep ay er por la noche y Travis llegó a casa con Megan y … la cosa se com plicó. Cada uno se posicionó en un bando. —¡Ay ! —Exactam ente. Me siento fatal. Finch m e dio unas palm aditas en la espalda. —No puedes controlar las decisiones que tom an, Abby. ¿Supongo que eso significa que nos saltam os aquello de San Valentín en Sig Tau? —Eso parece. Finch sonrió. —Aun así te invitaré a salir. Os invitaré a Mare y a ti. Será divertido. Me apoy é en su hom bro. —Eres el m ej or, Finch. No había pensado en San Valentín, pero m e encantaba tener planes. No podía im aginarm e lo m al que m e sentiría si lo pasaba a solas con Am erica, oy éndola despotricar contra Shepley y Travis durante toda la