Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 287

libres depreocupaciones. —¿Cóm o pudiste? ¡Merecía algo m ej or de ti, Travis! —¡Am erica, PARA! —gritó Shepley en voz m ás alta de lo que le había oído jamás. Ella dej ó caer los brazos a los lados, m ientras m iraba a Shepley con incredulidad. —¿Lo estás defendiendo? Aunque parecía nervioso, se m antuvo firm e. —Abby rom pió con él. Ahora Travis solo intenta seguir adelante. Am erica frunció los oj os y obligó a Shepley a que le soltara elbrazo. —Vale, y ¿por qué no vas a buscar a una PUTA cualquiera… —Se volvió a m irar a Megan—… del Red y la traes a casa para follar? Luego m e cuentas si te ha ay udado a olvidarte de mí. —Mare… —Shepley la cogió pero ella se libró de él, cerrando la puerta de un golpe una vez sentada tras el volante. Me senté a su lado, procurando no m irar aTravis. —Cariño, no te vay as —le suplicó Shepley, inclinándose a m irar por la ventana. Ella arrancó el coche. —En este asunto, hay un lado bueno y uno m alo, Shep. Y tú estás en el m alo. —Yo estoy contigo —dij o, con m irada desesperada. —No, y a no —añadió m ientras daba m archa atrás. —¿Am erica? ¡Am erica! —le gritó Shepley m ientras ella se dirigía a toda velocidad hacia la carretera, dej ándolo atrás. Suspiré. —Mare, no puedes rom per con él por esto. Tiene razón. Am erica puso la m ano sobre la m ía y m e la apretó. —No, en absoluto. Nada de lo que acaba de pasar ha estado bien. Cuando llegam os al aparcam iento de Morgan, el teléfono de Am erica sonó. Puso los oj os en blanco y respondió. —No quiero que vuelvas a llam arm e nunca m ás. Lo digo en serio, Shep — dij o ella—. No, no puedes…, porque no quiero, sim plem ente. No puedes defender lo que ha hecho: no puedes defender que hay a he- rido así a Abby y estar conm igo… ¡Eso es exactam ente lo que quiero decir, Shepley ! ¡Da igual!