Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 284

—gritó ella, cogiéndom e del brazo. Me levanté oponiendo una ligera resistencia a que m e sacara de la habitación. —Por fin —dij o Kara. Llegam os al apartam ento de Travis y m e fij é en que la Harley es- taba aparcada debaj o de las escaleras, m ientras que faltaba el Charger de Shepley. Lancé un suspiro de alivio y seguí a Am erica por los peldaños helados. —Con cuidado —m e previno. Si hubiera sabido lo perturbador que sería poner de nuevo un pie en el apartam ento, no habría perm itido que Am erica m e convenciera para ir allí. Toto salió corriendo de una esquina a toda velocidad y se chocó con m is piernas porque sus patitas traseras no pudieron frenar el im pulso en las baldosas de la entrada. Lo cogí y dej é que m e saludara con sus besitos de cachorro. Al m enos, él no m e había olvidado. Lo llevé en brazos por el apartam ento, m ientras Am erica buscaba subolsa. —¡Sé que las dej é aquí! —dij o Mare desde el baño, antes de salir a toda prisa al pasillo hacia la habitación de Shepley. —¿Has m irado en el arm arito que está debaj o del lavabo? —pre- guntó Shep. Miré m i reloj . —Date prisa, Mare. Tenem os que irnos. Am erica suspiró de frustración en el dorm itorio. Volví a m irar m i reloj y di un bote cuando la puerta principal se abrió violentam ente detrás de m í. Travis entró torpem ente, envolviendo con sus brazos a Megan, que se reía j unto a su boca. Llevaba una caj a en la m ano que m e llam ó la atención; al darm e cuenta de lo que era, m e sentí asqueada: condones. Tenía la otra m ano en la parte trasera del cuello de él, y era incapaz de decir quién abrazaba aquién. Travis tuvo que m irar dos veces cuando m e vio de pie sola en m edio del salón; se quedó congelado, así que Megan levantó la m irada con el esbozo de una sonrisa todavía en lacara. —Palom a —dij o Travis, estupefacto. —¡La encontré! —dij o Am erica, antes de salir corriendo de la habi- tación de Shepley. —¿Qué haces aquí? —preguntó él. El olor a whisky que despedía su aliento se m ezcló con las ráfagas