Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 283

iento. Parker asintió, se m etió las m anos en los bolsillos y rápidam ente volvió por donde había venido. Kara estaba ley endo las próxim as lecciones de sus nuevos libros y, cuando Am erica y y o entram os, nos recibió con una m ueca de disgus- to. Su m al carácter nohabíamejoradodespuésdelasvacaciones. Antes, solía pasar tanto tiem po en casa de Travis que podía aguantar los insufribles com entarios y actitudes de Kara. Sin em bargo, después de pasar cada tarde y noche con ella durante las dos sem anas anteriores a que el sem estre acabara, m e di cuenta de que m i decisión de no com partir habitación con Americaeramásquelamentable. —Oh, Kara, no sabes cóm o te he echado de m enos —dij o Am erica. —El sentim iento es m utuo —gruñó Kara, sin apartar la m irada de su libro. Am erica m e contó lo que hacía y los planes que tenía con Shepley para el fin de sem ana. Buscam os vídeos divertidos en Internet, y nos reím os tanto que se nos saltaban las lágrim as. Kara resopló unas cuantas veces por el j aleo que montábamos,perolaignoramos. Agradecí la visita de Am erica. Las horas pasaban tan rápidam ente que no m e pregunté ni un m om ento si Travis habría llam ado hasta que ella decidió dar por term inada la noche. Am erica bostezó y m iró su reloj . —Me voy a la cam a. Ab…, ah, ¡m ierda! —dij o ella, chasqueando los dedos —. Me he dej ado la bolsa del m aquillaj e en casa de Shep. —Eso no es ninguna tragedia, Mare —dij e, todavía riéndom e del últim o vídeo que habíam os visto. —No lo sería si no tuviera allí m is pastillas anticonceptivas. Vam os. Tengo que ir a buscarlo. —¿No puedes pedirle a Shepley que te las traiga? —Travis tiene su coche. Está en el Red con Trent. Me sentí m areada. —¿Otra vez? ¿A qué viene eso de salir tanto con Trent, por cierto? Am erica se encogió de hom bros. —¿Qué m ás da? ¡Vam os! —No quiero ir a casa de Travis. Se m e haría raro. —¿Pero alguna vez m e escuchas? No está allí, está en el Red. ¡Venga, vam os!