—Me quedan m enos de veinticuatro horas contigo, Palom a. Te voy
a besar, de hecho, hoy te voy a besar m ucho. Durante todo el día y
cada vez que tenga la oportunidad. Si quieres que pare, dím elo, pero,
m ientras no lo hagas, voy a aprovechar cada segundo de m i último día
contigo.
—Travis…
Lo pensé durante un m om ento y llegué a la conclusión de que no se
engañaba sobre lo que pasaría cuando m e llevara de vuelta a casa. Había
ido allí para fingir, pero, por m uy duro que fuera para am bos después,
no quería decirle que parase.
Cuando se dio cuenta de que estaba m irándole fij am ente a los labios,
volvió a levantar una de las esquinas de la boca, y se inclinó para apretar
su suave boca contra la m ía. Em pezó de form a dulce e inocente, pero,
en cuanto separó los labios, acaricié su lengua con la m ía. De inm ediato,
su cuerpo se tensó y em pezó a respirar hondo por la nariz, apretando su
cuerpo contra m í. Dej é caer la rodilla a un lado y él se puso encim a de
m í, sin apartar en ningún m om ento su boca de la mía.
No tardó nada en desvestirm e y, cuando y a no había tej ido al-
guno entre nosotros, se agarró a las barras de hierro del cabece-
ro con am bas m anos y con unmovimientorápidomepenetró.
Memordífuertementeellabioparaahogarel grito que intentaba escapar de
m i garganta. Travis gim ió contra m i boca, y y o apreté los pies contra
el colchón para apoy arm e y levantar las caderas j unto con las suyas.
Con una m ano en la barra de m etal y la otra en m i nuca, m e penetró
una y otra vez; sentí que m e tem blaban las piernas con sus m ovim ien-
tos firm es y decididos. Su lengua buscó m i boca y sentí la vibración de
sus profundos gem idos contra m i pecho, m ientras m antenía su prom
esa de hacer que nuestro últim o día fuera m em orable. Podría invertir m
il años en intentar elim inar ese m om ento de m i m em oria y seguiría
grabado a fuego en m i cabeza.
Había pasado una hora cuando abrí los oj os de par en par. Todos m
is nervios estaban centrados en las sacudidas de m is entrañas. Travis
aguantaba la respiración m ientras entraba en m í una últim a vez. Me
derrum bé sobre el colchón, com pletam ente exhausta. Travis respiraba
agitadam ente, sinpoder hablar y em papado ensudor.
Oí voces escaleras abaj o y m e tapé la boca, riéndom e de nuestro