Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 268

esperanzada. —Está bien. Me llevó de la m ano hasta el sofá, y nos sentam os j untos cuando em pezaban los títulos de crédito. —¿Puedes apagar esa luz, Tay lor? —pidió Jim . Travis extendió su brazo por detrás de m í, dej ándolo sobre el respal- do del sofá. Intentaba m antener la ficción, m ientras m e tranquilizaba. Había sido m uy cuidadoso para no aprovecharse de la situación, pero albergaba un conflicto en m i interior: m e sentí agradecida y decep- cionada a la vez. Estaba sentada m uy cerca de él, y olía la m ezcla de tabaco y de su colonia. Me resultaba m uy difícil m antener la distancia, tanto física com o em ocionalm ente. Justo com o había tem ido, m i resolución estaba desapareciendo. Me afané por olvidarm e de todo lo que había dicho Jim en la cocina. A m itad de la película, la puerta principal se abrió de par en par y Thom as apareció con las bolsas en la m ano. —¡Feliz Acción de Gracias! —dij o él, m ientras dej aba su equipaj e en el suelo. Jim se levantó y abrazó a su hij o m ay or, y todo el m undo excepto Travis se levantó para saludarlo. —¿No vas a saludar a Thom as? —susurré y o. Me respondió sin m irarm e, m ientras observaba a su fam ilia abra- zarse y reír. —Tengo una noche contigo. No pienso desperdiciar ni un solo segundo. —Hola, Abby. Me alegro de volver a verte —dij o Thom as sonriendo. Travis m e puso la m ano en la rodilla y y o baj é la m irada hacia m i pierna, para después volverm e hacia Travis. Cuando se dio cuenta de la expresión de m i cara, Travis retiró la m ano de la pierna y cruzó las m anos sobre el regazo. —Vay a, vay a, ¿problem as en el paraíso? —preguntó Thom as. —Cállate, Tom m y —gruñó Travis. El hum or de la habitación cam bió y sentí que todas las m iradas re- caían sobre m í, a la espera de una explicación. Sonreí nerviosa y cogí la m ano de Travis entre las mías. —Solo estam os cansados. Llevam os toda la tarde trabaj ando en la