Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 263

—Les has robado el corazón a todos; precisam ente, Jim estuvo ha- blando con m i padre de ti el otrodía. —Genial —m urm uré. —Abby tiene razón —dij o Shepley —. Si no va, Jimse pasará el día criticando a Trav. No tiene sentido arruinarles eldía. Am erica m e pasó su brazo por los hom bros. —Todavía puedes venir con nosotros. Ya no estás con él. Ya no tienes por qué sacarle las castañas del fuego. —Lo sé, Mare, pero es lo correcto. El sol se ocultó tras los edificios que veía por m i ventana, m ientras y o m e peinaba de pie ante el espej o e intentaba decidir cóm o fingir que seguía con Travis. —Solo es un día, Abby. Puedes arreglártelas un día —dij e al espej o. Fingir nunca había sido un problem a para m í; lo que m e preocupaba era qué pasaría m ientras duraba nuestra actuación. Cuando Travis m e dej ara en casa después de la cena, tendría que tom ar una decisión. Una decisión distorsionada por la falsa felicidad que íbam os a representar para su familia. Toc, toc. Me giré y m iré hacia la puerta. Kara no había vuelto a nuestra habi- tación en toda la noche y sabía que Am erica y Shepley y a se habían m archado. No tenía ni idea de quién podía ser. Dej é el cepillo en la m esa y abrí lapuerta. —Travis —dij e con un suspiro. —¿Estás lista? Enarqué una cej a. —¿Lista para qué? —Dij iste que te recogiera a las cinco. Crucé los brazos delante del pecho. —¡Me refería a las cinco de la m añana! —Ah —dij o Travis, evidentem ente decepcionado. —Supongo que debería llam ar a m i padre para decirle que al final no nos quedam os. —¡Travis! —m e lam enté. —He traído el coche de Shep para no tener que llevar las cosas en la moto. Hay un dormitorio libre en el que podrías instalarte. Podemos ver una