Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 261

intentar evitar otra escena. —¿Qué tipo de favor? —pregunté, suspicaz. —Bueno, verás… —Cam bió el peso de su cuerpo de un pie a otro—. Mi padre y los chicos siguen esperándote el jueves. —¡Travis! Baj ó la m irada a los pies. —Dij iste que vendrías. —Lo sé, pero… ahora es un poco inapropiado, ¿no te parece? Él no pareció inm utarse. —Pero dij iste que vendrías. —Aún estábam os j untos cuando acepté ir a tu casa. Sabías m uy bien que los planes se habían cancelado. —No, no lo sabía, y y a es dem asiado tarde de todos m odos. Thom as va a coger un avión hacia aquí y Ty ler ha pedido el día libre en el trabaj o. Todo el mundotienemuchasganasdeverte. Me encogí, m ientras retorcía los m echones húm edos de m i pelo alrededor del dedo. —Iban a venir de todos m odos, ¿no? —No todo el m undo. No hem os pasado el día de Acción de Gracias todos j untos desde hace años. Han hecho un esfuerzo para venir porque les prom etí una com ida de verdad. Ninguna m uj er ha entrado en la cocina desde que m am á murióy… —Vay a, eso suena bastante m achista. Negó con la cabeza. —Vam os, Palom a, y a sabes a qué m e refiero. Todos querem os que vengas. Es lo único que intento decirte. —No les has contado lo nuestro, ¿verdad? Pronuncié esas palabras en el tono m ás acusador que pude. Él se agitó nervioso un m om ento y después sacudióla cabeza. —Papá m e preguntaría el m otivo y no estoy preparado para expli- cárselo. No dej ará de repetirm e lo estúpido que soy. Venga, Palom a. —Tengo que m eter el pavo en el horno a las seis de la m añana. Tenem os que irnos de aquí a las cinco… —O podríam os quedarnos allí a dorm ir. Levanté am bas cej as. —¡Ni en sueños! Ya es bastante malo que tenga que mentir a tu fami- lia y fingir que seguimos juntos.