Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 260

—Estoy bien. —¿Te vas a casa para las vacaciones de Acción de Gracias? —Me voy a casa de Am erica. Norm alm ente celebro allí estas fiestas. Parker em pezó a hablar, pero j usto entonces la doctora Ballard inició la clase. El tem a de Acción de Gracias m e hizo pensar en m is anterio- res planes de ay udar a Travis a preparar un pavo. Intenté im aginarm e cóm o habría sido, y m e descubrí a m í m ism a preocupada por que volvieran a pedir una pizza. Me em bargó un sentim iento de tristeza, que instantáneam ente aparté de m i cabeza. Hice todo lo que pude para concentrarm e encada palabra de la doctora Ballard. Después de clase, m e puse colorada al ver que Travis venía corrien- do hacia m í desde el aparcam iento. Se había afeitado, llevaba una su- dadera con capucha y su gorra de béisbol favorita; m antenía la cabeza agachada para protegerse de lalluvia. —Nos vem os después de las vacaciones, Abs —dij o Parker, tocán- dom e la espalda. Esperaba que Travis m e lanzara una m irada de enfado, pero no pareció fij arse enParker. —Hola, Palom a. Le respondí con una sonrisa incóm oda, y él m etió las m anos en el bolsillo delantero de su sudadera. —Shepley m e ha dicho que te vas con él y con Mare a Wichita mañana. —Sí. —¿Vas a pasar todas las vacaciones en casa de Am erica? Me encogí de hom bros intentando parecer relaj ada. —Tengo m uy buena relación con sus padres. —¿Y qué hay de tu m adre? —Es una borracha, Travis. Ni siquiera se enterará de que es Acción de Gracias. De repente se puso nervioso, y sentí una punzada en el estóm ago ante la posibilidad de una segunda ruptura pública. Un trueno resonó sobre nosotros y Travis levantó la m irada, entrecerrando los oj os por las grandes gotas que le caían en la cara. —Necesito pedirte un favor —dij o él—. Ven aquí. Me llevó debaj o de la m arquesina m ás cercana y y o accedí para