—Estoy bien.
—¿Te vas a casa para las vacaciones de Acción de Gracias?
—Me voy a casa de Am erica. Norm alm ente celebro allí estas fiestas.
Parker em pezó a hablar, pero j usto entonces la doctora Ballard inició
la clase. El tem a de Acción de Gracias m e hizo pensar en m is anterio-
res planes de ay udar a Travis a preparar un pavo. Intenté im aginarm e
cóm o habría sido, y m e descubrí a m í m ism a preocupada por que
volvieran a pedir una pizza. Me em bargó un sentim iento de tristeza,
que instantáneam ente aparté de m i cabeza. Hice todo lo que pude para
concentrarm e encada palabra de la doctora Ballard.
Después de clase, m e puse colorada al ver que Travis venía corrien-
do hacia m í desde el aparcam iento. Se había afeitado, llevaba una su-
dadera con capucha y su gorra de béisbol favorita; m antenía la cabeza
agachada para protegerse de lalluvia.
—Nos vem os después de las vacaciones, Abs —dij o Parker, tocán-
dom e la espalda.
Esperaba que Travis m e lanzara una m irada de enfado, pero no
pareció fij arse enParker.
—Hola, Palom a.
Le respondí con una sonrisa incóm oda, y él m etió las m anos en el
bolsillo delantero de su sudadera.
—Shepley m e ha dicho que te vas con él y con Mare a Wichita
mañana.
—Sí.
—¿Vas a pasar todas las vacaciones en casa de Am erica? Me encogí
de hom bros intentando parecer relaj ada.
—Tengo m uy buena relación con sus padres.
—¿Y qué hay de tu m adre?
—Es una borracha, Travis. Ni siquiera se enterará de que es Acción
de Gracias.
De repente se puso nervioso, y sentí una punzada en el estóm ago
ante la posibilidad de una segunda ruptura pública. Un trueno resonó
sobre nosotros y Travis levantó la m irada, entrecerrando los oj os por las
grandes gotas que le caían en la cara.
—Necesito pedirte un favor —dij o él—. Ven aquí.
Me llevó debaj o de la m arquesina m ás cercana y y o accedí para