Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 259

Capítulo 17 Nada que agradecer Me entretenía dibuj ando en m i cuaderno cuadrados dentro de cuadrados y uniéndolos entre sí para form ar rudim entarios cu- bos en tres dim ensiones. Diez m inutos antes de que la clase em pezara, el aula todavía estaba vacía. La vida em pezaba a vol- ver a ser norm al, pero todavía necesitaba unos m inutos para mentalizarmeantesdeestarconalguienquenofueraFinchoAmerica. —Aunque y a no salgam os, puedes seguir llevando la pulsera que te com pré —dij o Parker m ientras se sentaba a la m esa al lado de la m ía. —Pensaba preguntarte si querías que te la devolviera. Sonrió y se acercó para añadir un lazo encim a de una de las caj as dibuj adas en el papel. —Fue un regalo, Abs. No hago regalos con condiciones. La doctora Ballard encendió el retroproy ector m ientras ocupaba el asiento en la cabecera de la clase y se puso a rebuscar entre los papeles de su m esa abarrotada de cosas. De repente, el aula se inundó de la chácha- ra de los alum nos, que resonaba contra las grandes ventanas, salpicadas por lalluvia. —He oído que Travis y tú rom pisteis hace un par de sem anas. — Parker levantó una m ano al ver m i expresión de im paciencia—. Sé que no es asunto m ío, pero parecías tan triste que quería decirte que lo siento. —Gracias —m urm uré, m ientras abría m i cuaderno por una página en blanco. —Y tam bién quería disculparm e por m i com portam iento anterior. Lo que dij e fue… m aleducado. Pero estaba enfadado y lo pagué conti- go. No fue j usto, y losiento. —No estoy interesada en salir contigo, Parker —le avisé. Él se rio. —No intento aprovecharm e de la situación. Seguim os siendo am igos y quiero asegurarm e de que estás bien.