Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 258

hasta llegar a los baños. Ya era suficientem ente m alo que todo el m undo hubiera visto la escena entre Travis y y o. No podía perm itir que m e vieranllorar. Me quedé encogida en uno de los lavabos, sollozando de m odo in- controlable hasta que oí unos ligeros golpes en la puerta. —¿Abby ? Me sorbí las lágrim as. —¿Qué haces aquí, Finch? Estás en el baño de chicas. —Kara te vio entrar y vino a buscarm e a m i habitación. Déj am e entrar — dijoconvozsuave. Sacudí la cabeza. Sabía que no podía verm e así, pero no podía decir otra palabra. Le oí suspirar y, después, el golpeteo de sus m anos sobre el suelo, m ientras se arrastraba por debaj o de lapuerta. —No puedo creer que m e obligues a hacer esto —dij o él, im pulsán- dose con las m anos—. Te arrepentirás de no haber abierto la puerta por- que acabo de reptar por un suelo cubierto de pis y te voy a dar un abrazo. Solté una carcaj ada y entonces m i cara se com prim ió en una sonrisa, m ientras Finch m e estrechaba entre sus brazos. Saqué las rodillas de debaj o de mí. Finch, con cuidado, mebajó alsuelo ehizoque- meapoyaraensu regazo. —Ssshh —dij o él, m eciéndom e en sus brazos. Suspiró y sacudió la cabeza—. Maldita sea, chica. ¿Qué vam os a hacer contigo?