Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 256

quieres. Todo será com o solía ser…, solo tienes que perdonarm e. Cerré los oj os. —Som os una parej a disfuncional, Travis. Creo que estás obsesiona- do con la idea de poseerm e m ás que con cualquier otra cosa. —Eso no es cierto. Te quiero m ás que a m i vida, Palom a —dij o él, herido. —A eso m e refiero exactam ente. Es una locura. —No es ninguna locura. Es la pura verdad. —Bien…, entonces, ¿en qué orden te im portan las cosas exactam ente? ¿El dinero, y o, tu vida…? ¿O hay algo que te im porta m ás que el dinero? —Me doy cuenta de lo que he hecho, ¿vale? Entiendo por qué pien- sas eso, pero, si hubiera sabido que te ibas a m archar, nunca habría… Solo quería cuidar deti. —Eso y a lo dij iste. —Por favor, no hagas esto. No puedo soportar sentirm e así… Me…, m e está matando —dijo él, exhalando como silo hubieran obligado asoltarelaire. —Se acabó, Travis. Él parpadeó. —No digas eso. —Se acabó. Vete a casa. —Enarcó las cej as. —Tú eres m i casa. Sus palabras se clavaron en m í com o cuchillos, y noté una opresión tan fuerte en el pecho que m e costaba respirar. —Tú tom aste tu decisión, Trav. Y y o, ahora, he tom ado la m ía —dij e, maldiciendoparamisadentroseltemblordemivoz. —No m e voy a acercar ni a Las Vegas, ni a Benny … Acabaré la universidad. Pero te necesito. Eres m i m ej or am iga. Su voz sonaba desesperada y rota, lo que encaj aba con su expresión. En la penum bra, podía ver que una lágrim a le caía del oj o, y al m om ento siguiente se acercó a m í, y estaba entre sus brazos, con sus la- bios sobre los m íos. Me apretó contra su pecho con fuerza m ientras m e besaba, y después m e cogió la cara entre sus m anos, apretando sus labios contra m i boca, desesperado por conseguir unareacción.