Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 254

Lo com probé dos veces m ás durante la noche y finalm ente m e quedé dorm ida alrededor de las cuatro. Dorm í m ás de la cuenta a propósito, pues había planeado saltarm e las clases ese día. Encendí m i teléfono para revisar m is m ensaj es y vi que Travis m e había inundado la bandej a de entrada. Los inacabables m ensaj es de texto que m e había enviado durante la noche variaban desde las disculpas a los ataques deira. Llam é a Am erica por la tarde, con la esperanza de que Travis no le hubiera confiscado el m óvil. Cuando respondió, suspiré de alivio. —Hola. Am erica hablaba en voz baj a. —No le he dicho a Shepley dónde estás. No quiero involucrarlo en todo esto. Ahora m ism o, Travis está m uy cabreado conm igo. Probablem ente m e quedaré en Morgan esta noche. —Si Travis no se ha calm ado…, necesitarás m ucha suerte para pegar oj o aquí. Ay er por la noche, en el pasillo, m ontó una escena digna de un Oscar. Me sorprende que no llam ara nadie a lapolicía. —Hoy lo han echado de clase de Historia. Cuando no apare- ciste, tiró de una patada vuestras m esas. Shep ha oído que te es- peró al final de todas tus clases. Está perdiendo la cabeza, Abby. Le dij e que lo vuestro se había acabado en el m ism o m om ento en que tom ó la decisión de trabaj ar para Benny. No entiendo cómopudopensarniporunmomentoquetepareceríabien. —Supongo que nos verem os cuando llegues aquí. No creo que pueda volver a m i habitación todavía. Am erica y y o fuim os com pañeras de habitación durante toda la sem ana siguiente, y se aseguró de m antener a Shepley alej ado para que no tuviera la tentación de avisar a Travis de m is m ovim ientos. Evitar encontrarm e con él era un trabaj o a tiem po com pleto. Evité la cafetería a toda costa, la clase de Historia y tom é la precaución de salir de clase antes. Sabía que tendría que hablar con Travis en algún m om ento, pero no podía hacerlo hasta que se hubiera calm ado lo suficiente para aceptar m idecisión. El viernes por la noche, m e quedé a solas, tum bada en la cam a y con el teléfono pegado a la orej a. Puse los oj os en blanco cuando m e gruñó el estómago.