La expresión alegre de Travis cam bió al ver la m irada de m i cara.
No tardó unmomentoencorrerhaciamiventanilla.
—¿Qué te pasa, Palom a? —dij o él, golpeando el cristal.
—Vam os, Mare —dij e, secándom e los oj os.
Centré la vista en la carretera que teníam os delante, m ientras
Travis corría junto al coche.
—¿Palom a? ¡Am erica! ¡Para el j odido coche! —gritó, golpeando el
cristal una y otra vez con la palm a de la m ano—. ¡Abby, no lo hagas!
—dij o, con la expresión de su cara deform ada por la conciencia de los
hechos y el m iedo.
Am erica cogió la carretera principal y pisó fuerte el acelerador.
—Este asunto no m e va a dej ar tranquila, solo para que lo sepas.
Echó un vistazo por el espej o retrovisor y pateó el suelo del coche.
—Cielos, es Travis —m urm uró sin aliento.
Me volví y lo vi correr a toda velocidad detrás de nosotras, desapa-
reciendo y reapareciendo entre las luces y las som bras de las farolas de
la calle. Cuando llegó al final del bloque, se dio m edia vuelta y corrió
hacia el apartamento.
—Va a por su m oto. Nos seguirá a Morgan y m ontará una escena.
Cerré los oj os.
—Tú solo… corre. Dorm iré en tu habitación esta noche. ¿Crees que
a Vanessa le importará?
—Nunca está. ¿De verdad piensa trabaj ar para Benny ?
Se m e había atragantado la respuesta en la garganta, así que sim plem
ente asentí. Am erica m e cogió la m ano y m e la apretó.
—Has tom ado la decisión correcta, Abby. No puedes pasar por todo
eso otra vez. Si no te escucha a ti, no escuchará a nadie.
Mi m óvil sonó. Lo m iré y vi a Travis haciendo una m ueca. Le di a
ignorar. Menos de cinco segundos después, volvió a sonar. Lo apagué y
m e lo guardé en elbolso.
—Se va a m ontar un follón horrible —dij e, m ientras sacudía la ca-
beza y m e secaba los oj os.
—No envidio los próxim os días que te esperan. No m e puedo
im aginar rom per con alguien que se niegue a m antenerse a distancia.
Porque sabes que será así,¿no?
Nos detuvim os en el aparcam iento de Morgan. Am erica suj etó