Travis torció el gesto y se puso firm e antes de hablar.
—Y lo digo en serio, Palom a. Le he dicho que tenía que hablarlo
contigo prim ero, pero pensaba que te alegrarías. Está planeando orga-
nizar una pelea al m es. ¿Tienes idea de cuánto dinero es eso? ¡Dinero
contante ysonante!
—Sé sum ar, Travis. Tam bién sé m antener la m ente fría cuando
estoy en Las Vegas, cosa que, obviam ente, tú no sabes hacer. Tengo que
sacarte de aquí antes de que hagas algoestúpido.
Me dirigí al arm ario y arranqué nuestra ropa de las perchas para m
eterlas furiosa en las m aletas.
Travis m e cogió los brazos suavem ente y m e hizo dar m edia vuelta.
—Puedo hacerlo. Puedo pelear para Benny durante un año y, enton-
ces, tendremosdineroparamucho,muchotiempo.
—¿Qué vas a hacer? ¿Dej ar la universidad y m udarte aquí?
—Benny se encargará de los vuelos y se adaptará a m i horario. Solté
una carcaj ada, incrédula.
—¡Cóm o puedes ser tan crédulo, Travis! Cuando Benny te tiene en
nóm ina, no te lim itas a pelear una vez al m es. ¿Te has olvidado de
Dane? ¡Acabarás siendo uno de sus matones!
Negó con la cabeza.
—Ya hem os discutido eso, Palom a. Solo quiere que pelee.
—¿Y tú te lo crees? ¿Sabes que por aquí lo llam an Benny Lengualarga?
—Quería com prarte un coche, Palom a. Uno bonito. Y pagarem os
nuestras carreras por com pleto.
—¿Ah sí? ¿Ahora la m afia da becas de estudios?
Travis apretó las m andíbulas. Le irritaba tener que convencerm e.
—Esto es bueno para nosotros. Puedo guardarlo hasta que tengam
os que com prarnos una casa. No puedo conseguir tanto dinero en nin-
guna otra parte.
—¿Y qué hay de tu licenciatura en Derecho Penal? Te aseguro que ve-
rás bastante a tus antiguos com pañeros de clase si trabaj as para Benny.
—Nena, com prendo tus reservas, de verdad que sí. Pero voy a ser
listo. Lo haré durante un año y después lo dej aré y harem os lo que dem
onios queramos.
—No puedes dej ar a Benny sin m ás, Trav. Él es el único que te dice
cuándo se ha acabado. No tienes ni idea de cóm o es tratar con él. ¡No