Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Seite 244

Capítulo 16 Casa Travis finalm ente se abrió paso entre la m ultitud j unto a Benny, que lo cogía por el hom bro y le susurraba algo al oído. Travis asintió y le respondió. Se m e heló la sangre al verlo tratar tan am igablem ente al hom bre que nos había am enazado hacía m enos de veinticuatro horas. Travis se deleitaba con los aplausos y las felicitaciones por su triunfo, m ientras la m ultitud rugía. Cam inaba m uy recto, su sonrisa era m ás am plia, y, cuando llegó hasta m í, m e dio un fugaz beso en la boca. Noté el sabor salado del sudor m ezclado con el m etálico de la sangre en los labios. Había ganado la pelea, pero no sin recibir unas cuantas heridas de batalla. —¿De qué iba eso? —pregunté, m ientras observaba a Benny reírse con su séquito. —Te lo contaré m ás tarde. Tenem os m ucho de que hablar —dij o con una gransonrisa. Un hom bre dio unas palm aditas a Travis en la espalda. —Gracias —dij o Travis, volviéndose hacia él y estrechándole la m ano que le alargaba. —Espero im paciente volver a verte pelear, hij o —dij o el hom bre, m ientras le entregaba una botella de cerveza—. Eso ha sido increíble. —Vam os, Palom a. Dio un trago a su cerveza, hizo unas gárgaras y entonces la escupió: el líquido ám bar del suelo estaba m ezclado con sangre. Se abrió paso zig- zagueando entre la m uchedum bre y respiró hondo cuando conseguim os llegar al exterior. Me dio un beso y m e llevó por el Strip con paso rápido y decidido. En el ascensor de nuestro hotel, m e em puj ó contra la pared de espej o, m e cogió la pierna y m e la levantó en un m ovim iento rápido contra su cadera. Aplastó la boca contra la m ía, y sentí que la m ano que tenía debaj o de m i rodilla se deslizaba por el m uslo y m e subía lafalda. —Travis, allí hay una cám ara —dij e contra sus labios.