Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 241

ducida por elestrés. —Es la prim era vez que ves a Travis darle una paliza de m uerte a alguien — dij o Shepley—. Yo lo vi una vez, y no es agradable. —¿Qué ha pasado? —insistió Am erica. —Mick llam ó a Benny. Me pasó su deuda a m í. —¡Voy a m atarlo! ¡Voy a m atar a ese pedazo de hij o de puta! —gritó America. —No pensaba hacerm e responsable, pero quería dar una lección a Mick por enviar a su hij a a pagar su deuda. Lanzó a dos de sus m alditos perros contra nosotros y Travis se deshizo de ellos. De los dos. En m enos de cinco m inutos. —¿Y Benny dej ó que os fuerais? —preguntó Am erica. Travis salió del baño con una toalla alrededor de la cintura; la única prueba de su peleaeraunapequeñamarcarojaenlamejilla, debajo delojo derecho. —Uno de los tíos a los que dej é inconscientes tenía una pelea m aña- na por la noche. Lo sustituiré y, a cam bio, Benny perdonará a Mick los cinco m il que le debe todavía. Am erica se puso de pie. —¡Esto es ridículo! ¿Por qué estam os ay udando a Mick, Abby ? Te ha echado a los leones. ¡Voy a matarlo! —No, si y o lo m ato prim ero —soltó Travis entre dientes. —Ponte a la cola —dij e. —Entonces, ¿vas a pelear m añana? —preguntó Shepley. —En un sitio llam ado Zero’s. A las seis en punto. Contra Brock McMann, Shep. Shepley sacudió la cabeza. —Ni de coña. Joder, ni de coña, Travis. ¡Ese tío está loco! —Sí —dij o Travis—, pero él no va a pelear por su chica, ¿verdad? —Travis memeció entresusbrazosymebesó enlacoronilla—. ¿Estásbien, Paloma? —Esto está m al. Está m al por m uchísim os m otivos. No sé por cuál em pezar. —¿No m e has visto esta noche? Estaré bien. Ya he visto luchar a Brock antes. Es duro, pero no invencible. —No quiero que hagas esto, Trav.