Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Página 239

la parte delantera del escritorio de Benny cada vez, hasta que cay ó al suelo, desorientado ysangrando. Travis lo observó durante un m om ento y volvió al ataque, gruñendo con cada em bestida y usando toda su fuerza. Dane lo esquivó una vez y estrelló los nudillos en la m andíbula de Travis. Travis sonrió y levantó un dedo. —Ese es el últim o que vas a dar. No podía creer lo que oía. Travis había dej ado que el m atón de Benny le diera. Estaba disfrutando. Nunca había visto a Travis luchar sin restricciones; daba un poco de m iedo verle dar rienda suelta a toda su capacidad sobre aquellos asesinos entrenados y com prender que lle- vaba las de ganas. Hasta ese m om ento, sim plem ente no m e había dado cuenta de qué era capaz dehacer. Con la perturbadora risa de Benny de fondo, Travis rem ató la faena clavándole el codo en plena cara y dej ándolo inconsciente antes de que cay era al suelo. Observé cóm o su cuerpo rebotaba una vez sobre la alfom bra de im portación deBenny. —¡Sorprendente, m uchacho! ¡Sim plem ente increíble! —dij o Benny, m ientras aplaudíaencantado. Travis m e em puj ó detrás de él, m ientras Josiah ocupaba el um bral con su enorm e cuerpo. —¿Quiere que m e ocupe de esto, señor? —¡No! No, no… —dij o Benny, todavía aturdido por la actuación im provisada —. ¿Cóm o te llam as? Travis todavía respiraba agitadam ente. —Travis Maddox —dij o él, lim piándose la sangre de Dane y David en los tejanos. —Travis Maddox, m e parece que puedes ay udar a tu novia a salir de esta. —¿Cóm o? —resopló Travis. —Se suponía que Dane iba a pelear m añana por la noche. Tenía un m ontón de dinero que dependía de él, y m e parece que Dane no estará en form a para ganar ninguna pelea durante algún tiem po. Te ofrezco la posibilidad de ocupar su lugar, hazm e ganar una pasta y perdonaré los cinco m il que faltan de la deuda de Mick.