Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 234

Jim m y m e tendió la m ano. —Cuídate, niña. Dile a tu padre que Jim m y Pescelli le envía saludos. Am erica m e ay udó a recoger m is ganancias, y m e volví haciaTravis, m ientras m iraba m i reloj . —Necesito m ás tiem po. —¿Quieres probar en las m esas de black j ack? —No puedo perder dinero, Trav. Sonrió. —No puedes perder, Palom a. Am erica negó con la cabeza. —El black j ack no es su j uego. Travis asintió. —He ganado un poco de dinero. Seiscientos. Puedes quedártelos. Shepley m e entregó sus fichas. —Yo solo he conseguido trescientos. Suspiré. —Gracias chicos, pero todavía m e faltan cinco de los grandes. Miré de nuevo m i reloj y, cuando levanté la m irada, vi que Jesse se acercaba. —¿Qué tal te ha ido? —preguntó con una sonrisa. —Me faltan cinco m il, Jess. Necesito m ás tiem po. —He hecho todo lo que he podido, Abby. Asentí. Sabía que y a le había pedido dem asiado. —Gracias por dej ar que m e quedara. —Quizá podría conseguir que m i padre hablara con Benny en tu nombre. —Es el lío de Mick. Le voy a pedir una prórroga. Jesse negó con la cabeza. —Sabes que eso no va a pasar, Cookie, da igual cuánto le lleves. Si no cubre la deuda, Benny enviará a alguien. Quédate tan lej os de él com o puedas. Sentí que m e ardían los oj os. —Tengo que intentarlo. Jesse dio un paso hacia delante y se agachó para hablar en voz baj a. —Súbete a un avión, Abby. ¿Me oy es? —Sí, te oigo. —Le solté. Jesse suspiró, y sus oj os se llenaron de com pasión. Me rodeó con los brazos y m e besó en el pelo. —Lo siento. Si no m e j ugara el trabaj o, sabes que intentaría pensar