Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Página 232

—He venido con alguien. Él se encogió de hom bros. —Lo tom as o lo dej as, Abby. Sabes cóm o funcionan las cosas aquí. Nadie da nada por nada. Suspiré, derrotada. —Está bien. Nos vem os m añana por la noche en Ferraro’s si m e dej as quedarm e hasta m edianoche. Se agachó y m e besó en la m ej illa. —Me alegro de volver a verte. Hasta m añana… a las cinco en punto, ¿vale? Entro en el casino a las ocho. Sonreí m ientras se alej aba, pero rápidam ente m i gesto cam bió cuando vi a Travis m irándom e desde la m esa de la ruleta. —Mierda —dij o Am erica, cogiéndom e del brazo. Travis fulm inó a Jesse con la m irada m ientras pasaba a su lado, y entonces vino hacia m í. Con las m anos en los bolsillo, echó una oj eada a Jesse, que nos m iraba de soslayo. —¿Quién era ese? Asentí hacia donde estaba Jesse. —Es Jesse Viveros. Lo conozco desde hace m ucho. —¿Cuánto? Me volví para m irar hacia la m esa de veteranos. —Travis, no tengo tiem po para esto. —Supongo que descartó la idea de ser j oven m inistro —dij o Am erica, m irando con una sonrisa coqueta aJesse. —¿Ese es tu exnovio? —preguntó Travis, inm ediatam ente enfada- do—. ¿No m e habías dicho que era de Kansas? Lancé a Am erica una m irada de im paciencia y, luego, cogí a Travis por el m entón, insistiendo en que m e dedicara toda suatención. —Sabe que no tengo la edad suficiente para estar aquí, Trav. Me ha dado hasta m edianoche. Te lo explicaré todo después, pero ahora m ism o tengo que volver a j ugar,¿vale? A Travis se le m ovieron las m andíbulas baj o la piel, pero cerró los oj os y respiró hondo. —Está bien, nos vem os a m edianoche. —Se inclinó para besarm e, pero sus labios estaban fríos y distantes—. Buena suerte. Sonreí m ientras se m ezclaba entre la m ultitud y, entonces, dirigí