Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | страница 221

—Llevó a una chica a su casa por m í una vez. Ahora actúa com o si siem pre tuviera que entrar en escena para salvar a todas las estudiantes novatas que m e heligado. Le lancé una m irada irónica por el rabillo del oj o. —¿Te he dicho alguna vez lo m ucho que odio esa palabra? —Lo siento —dij o, acercándom e a él. Se encendió un cigarrillo y dio una profunda calada. El hum o que soltó era m ás espeso de lo habitual al m ezclarse con el aire del invierno. Volvió la m ano y observó durante un buen rato su muñeca. —¿Te parece m uy raro que este tatuaj e no solo se hay a convertido en m i favorito, sino que adem ás m e haga sentir cóm odo saber que está ahí? —Pues sí, es bastante raro. Travis enarcó una cej a y m ereí. —Solo brom eo. No acabo de entenderlo, pero es dulce…, m uy al estilo TravisMaddox. —Si es tan genial llevar esto en el brazo, ni m e im agino cóm o será ponerte un anillo en el dedo. —Travis… —Dentro de cuatro o cinco años —continuó. —Uf… Tenem os que ir m ás despacio. —No em pieces con eso, Palom a. —Si seguim os a este ritm o, acabaré de am a de casa y em barazada antes de graduarm e. No estoy lista para m udarm e contigo, no estoy lista para un anillo y, desde luego, no estoy lista para form ar una fam ilia. Travis m e agarró por los hom bros y m e dio la vuelta para que lo m irara de frente. —Este no será el discursito de « quiero que veam os a otra gente» , ¿no? Porque no estoy dispuesto a com partirte. ¡Joder! De ninguna m anera. —No quiero a nadie m ás —dij e, exasperada. Se relaj ó y m e soltó los hom bros, apoy ándose en la verj a. —Entonces, ¿qué quieres decir? —m e preguntó él, m irando al horizonte. —Solo digo que necesito ir m ás despacio. Nada m ás. Él asintió, claram ente disgustado. Le toqué el brazo. —No te enfades.