Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Página 213

cia m í con el ceño fruncido—. Te am o y quiero que todo el m undo sepa que soy tuy o. Me m oví inquieta. —Eso es perm anente, Travis. —Y tam bién lo nuestro —dij o él, acariciándom e la m ej illa. —Enséñale el resto —dij o Shepley. —¿El resto? —dij e, m irándole la otra m uñeca. Travis se levantó y se subió la cam iseta, dej ando al descubierto sus im presionantes abdom inales, que se estiraban y tensaban con el m ovim iento. Travis se dio la vuelta y en el costado tenía otro tatuaj e reciente que se extendía por lascostillas. —¿Qué es eso? —pregunté, entrecerrando los oj os para m irar los sím bolos verticales. —Es hebreo —dij o Travis con una sonrisa nerviosa. —¿Qué significa? —Pone: « Pertenezco a m i am ada, y m i am ada a m í» . Mis oj os se clavaron en los suy os. —¿No te bastaba con un tatuaj e, sino que has tenido que hacerte dos? —Es algo que siem pre dij e que haría cuando conociera a la Chica adecuada. Te he conocido…, así que fui a hacerm e los tatuaj es. Su sonrisa desapareció cuando vio la expresión de m i cara. —Estás cabreada, ¿no? —dij o él, m ientras se baj aba la cam iseta. —No estoy enfadada. Es que… es un poco abrum ador. Shepley acer- có a Am erica y la estrechó con un brazo. —Será m ej or que te acostum bres y a, Abby. Travis es im pulsivo y va hasta el final con todo. Esto le ay udará a sobrevivir hasta que pueda ponerte un anillo en el dedo. Am erica enarcó las cej as, m e m iró a m í y luego a Shepley. —Pero ¿qué dices? ¡Si acaban de em pezar a salir! —Me…, m e parece que necesito una copa —dij e, de cam ino a la cocina. Travis se rio, m ientras m e observaba rebuscar en los arm arios. —Está de brom a, Palom a. —¿Ah, sí? —preguntó Shepley. —No hablaba de ningún m om ento próxim o —dij o Travis, inten- tando quitar hierro a la situación. Se volvió hacia Shepley y farfulló—: