Maravilloso desastre Maravilloso Desastre | Page 208

—Nos vem os en la com ida —m e dij o con un guiño. Me dej é caer en m i asiento y suspiré, m ientras intentaba controlar el cosquilleo que sentía en los m uslos. Me concentré en el cálculo y, cuando la clase acabó, vi a Parker de pie, apoy ado contra la pared, j unto a la puerta. —Parker —dij e, decidida a no reaccionar com o él esperaba que lo hiciera. —Sé que estás con él. No tiene que violarte delante de la clase entera por m í. Me paré en seco y m e preparé para atacar. —Entonces quizá deberías parar de contar a tus herm anos de la fra- ternidad que te sigo llam ando. Estás forzando las cosas dem asiado, y no m e darás ninguna lástim a cuando te patee elculo. Arrugó la nariz. —¿Te estás oy endo? Has pasado dem asiado tiem po con Travis. —No, esta soy y o. Es solo un lado de m í del que no sabes nada. —No se puede decir que m e dieras exactam ente una oportunidad, ¿no? — suspiró. —No quiero pelearm e contigo, Parker. Sim plem ente no funcionó, ¿vale? —No, no vale. ¿Crees que m e gusta ser el hazm erreír de Eastern? Apreciam os a Travis Maddox porque nos hace quedar bien. Usa a las chicas y las dej a tiradas, de m anera que hasta el m ay or capullo de Eastern parece un príncipe azul a sulado. —¿Cuándo vas a abrir los oj os y te vas a dar cuenta de que ahora ha cambiado? —No te quiere, Abby. Eres un j uguete nuevo y reluciente. Aunque, después del num erito que ha m ontado en clase, supongo que y a no eres tanreluciente. Le pegué una sonora bofetada antes de darm e cuenta de lo que había hecho. —Si hubieras esperado dos segundos, podría haberte ahorrado el es- fuerzo, Palom a —dij o Travis, interponiéndose. Lo cogí por el brazo. —Travis, no. Parker pareció perder la calm a, m ientras una silueta roj a perfecta de m i manosedibujabaensumejilla.